No creo en comidas eróticas. Tampoco en brujas, pero que las hay, las hay. Por las dudas, y para los que sí creen, ensayemos esta receta. Es una sopa de pescados y mariscos 'levanta muertos' que, quien dice, capaz haga levantar también. el ánimo.
Al igual que de muchos otros platos, de la bouillabaisse se han inventado orígenes e historias diversas. Pero la verdad, seguramente, es muy sencilla: la palabra compuesta de bouillir (hervir) y baisse (desechos), se armó como denominación de la sopa que cocinaban pescadores del Mediterráneo francés con lo que no alcanzaban a vender. Y como no siempre les quedaba lo mismo, existe cantidad de variantes. Una de ellas, deliciosa, es la que sigue:
En 3-4 cucharadas de aceite de oliva ponemos a saltear 1/2 cebolla cabezona picada, 1 ó 2 dientes de ajo machacados, y 2-3 cucharadas de puerro, también picado. Apenas comience esto a cambiar de color, agregamos 2 tomates medianos, pelados y picados. Al cabo de 4-5 minutos de cocción a fuego alto, debemos agregar los siguientes filetes de pescado del tamaño más pequeño posible (unos 200 gramos cada uno): uno de corvina, otro de pargo y uno más de lenguado, todos cortados en trozos pequeños. También sirven la merluza, el congrio u otros pescados de textura consistente, pero sí deben ser mínimo 3 ó 4 distintos. Mientras se saltean vamos agregando una cucharada de perejil picado, un gajo de hinojo, 1/2 gramo de azafrán, un trozo de cáscara de naranja bien lavada, un vaso de vino blanco seco, sal, pimienta, jengibre, páprika y ají picante en la medida de nuestro gusto. Aproximadamente un litro de agua cubrirá generosamente todo, que se cocinará hirviendo durante 10 minutos más. Media libra de camarones tigre, precocidos y desvenados y unos 6-8 mejillones verdes en su 1/2 concha, completan al cabo de unos minutos más de hervor este delicioso plato.
Si se quisiera aumentar el grado de sofisticación de la bouillabaisse, podría incorporársele, por ejemplo, unas pocas vieiras (scallops), langostinos, carne de langosta, etc.
Un buen vino blanco seco y una buena baguette completarían el banquetazo.
Sabores más picanticos sumados al calor propio de esta preparación, contribuyen a imaginar altamente afrodisíaca esta exquisitez, tanto que capaz se convierta en realidad. Moraleja: no escatimar picante.
Otro sí digo: si como debiera ser, la receta quedara 'como para chuparse los dedos', siempre es mejor hacerlo con los de nuestra pareja, que son más ricos que los propios.

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