En los últimos domingos he sido sorprendido por llamadas que me han permitido oír los programas dominicales de radio, pero me han provocado un descuadre en el sueño por el resto de la semana; esto se debe a que los amigos se están casando y, como muestra inicial del amor que juraron para todo la vida, deciden sorprender a sus recientes consortes con un desayuno muy especial, el cual asesoro vía celular; para evitarme la falta de sueño (claro que he aprendido mucho con los programas), voy a desarrollar un menú especial para que queden bien.

Para iniciar, busque en los regalos del shower de cocina de las compañeras de trabajo de su esposa un exprimidor de jugos, divida la naranja en dos y exprima hasta llenar dos vasos (ojo, no se las dé de fuerte con el exprimidor porque lo daña). Después, en un recipiente eche media taza de leche, media taza de margarina o mantequilla, dos cucharadas de azúcar y canela al gusto, y mezcle todo muy bien. Luego, en una sartén de teflón ponga a derretir una cucharadita de margarina o mantequilla a fuego medio; cuando esté derretida, coja una rodaja de pan, mójela en la mezcla que ya tiene lista y póngala en la sartén; déjela dorar un par de minutos por lado y lado. Al servir sus tostadas francesas, les puede agregar miel o espolvorearles azúcar, y acompañarlas con unas omelettes, que pueden ser de champiñones, queso o jamón. En esto, el principio es el mismo: por cada omelette bata un huevo con sal al gusto en un recipiente hondo; derrita en una sartén una cucharada de mantequilla, agregue los champiñones o lo que desee, saltéelos a fuego lento, agregue queso rallado y sal al gusto, y retírelos del fuego. Vuelva a poner en la sartén una cucharada de mantequilla y expándala muy bien, agregue el huevo teniendo cuidado que cubra toda la sartén y con una espátula, producto del mismo shower, pique en el medio para que el huevo llegue hasta el fondo, cocine a fuego lento hasta que se vea firme el huevo, agregue la mitad del relleno y doble con una espátula, cocine un minuto más y sirva en un plato agregándole el resto del relleno por encima. Esto lo puede acompañar con el jugo de naranja que ya hizo, un café con leche (por favor, que no sea instantáneo) y las tostadas ya hechas.

Si le queda grande todo lo anterior vaya al supermercado más cercano, compre una jarra de jugo de naranja, un par de capuchinos, un tamal y un pan recién salido del horno. No le va a quedar igual, pero lo importante es el detalle. De todas formas tiene la opción de enviarme un correo una semana antes de su aventura y le ayudo. Felicidades a los recién casados y suerte en el matrimonio.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.