Aunque todos son iguales empiezo con Gaviria el senador, el cenador, el leguleyo, el Hombre de las Leyes, que aspira a ocupar dentro de año y medio el puesto que ya ocupó el otro Gaviria, el mariquita que nos dejó en la ruina: económica, cultural, social, moral, total. Ex magistrado de la Corte Constitucional, este otro Gaviria hoy es miembro del Congreso en su sección Cenado. Ayer mamó allá, hoy mama aquí. Mama y cena. En un país donde millones si desayunan no almuerzan y si almuerzan no comen, éste mama y cena. ¿Y qué cena el cenador Gaviria? ¿Caldo de leyes? ¿Sopa de letras? Yo digo que ternera a la llanera, sobrebarriga, chicharrón en manteca, porque además de hematófago se me hace que es carnívoro. Hematófago, o sea sanguijuela que vive de chuparnos la sangre con el cuento de que nos la paga con constituciones y leyes. ¿Para qué más leyes, cenador Gaviria, si la casi totalidad de los delitos que se cometen en Colombia, por monstruosos que sean, se quedan impunes? ¿Y para qué constitución? Los que pergeñaron esta puta por instigación del Gaviria mariquita la parieron con 180 erratas. Ni siquiera tuvieron el cuidado de lavarla, y así, sucia como les nació de sus puercas vaginas, empezó su camino por nuestra sufrida Colombia esta nueva Carta Magna que dizque venía dizque a reemplazar dizque a la otra, la centenaria y teñida de sangre. Y de inmediato la nueva puta sucia se tiñó de sangre y de infamia. Es que no podía ser de otro modo, convocada la Constituyente que la emitió por quien la convocó: la mariquita Gaviria, que donde pone sus sucias manos todo lo empuerca. El que se montó al poder por sobre el cadáver de Galán, a quien servía; el que le permitió a Pablo Escobar que nos masacrara con sus sicarios y sus bombas y se construyera el búnker de La Catedral desde donde pudiera seguirnos asesinando a mansalva y allí le metiera preso, en uno de los episodios más vergonzosos de la historia de mi país, a su viceministro de Justicia; el que sin haber construido una sola calle abrió la importación de carros y nos embotelló el destino; el que sin haber construido una sola fábrica les abrió las importaciones a los rapaces internacionales y le dio a la industria colombiana el puntillazo que le faltaba, el que no le había alcanzado a dar la Ley con sus atropellos disfrazados de justicia social y con sus trabas burocráticas; el manzanillo local que en un acto de manzanillaje internacional se montó en la OEA durante ocho años hasta que la degradó y acabó con ella. Ése: la mariquita manzanilla de Pereira que ahora vuelve. Vuelve impune pues no lo castiga nadie: ni la Ley, ni Dios, ni las Farc, ni el Ejército, ni los paramilitares, ni la gente de bien, ni los criminales que dizque tan machos son pero no tanto. Ahí vuelve. A ver, Cesarito, ¿de qué querés volver esta vez, bonita, de Primera Dama? ¿Y cuántas bellezas del sexo fuerte tenés, traés? ¿Cinco? ¿Seis? Angurrioso, avorazado, ¡pasá una!
Hoy en Colombia la Ley es una puta y los Gavirias y los de su calaña sus lenones: los que la ordeñan y la explotan. ¡Pensar que aquí hubo una ley de ausentismo! A los que nos teníamos que ir porque Colombia la leguleya nos había cerrado todas las puertas (como no fueran las de la política y de la delincuencia, que esas sí siempre han estado abiertas para el granuja que quiera pasar), nos cobraban en el aeropuerto el impuesto de ausentismo cuando volvíamos cuando podíamos, con lo poco que teníamos, a visitar a la familia. ¡Y hoy, cabrones, hoy que somos cuatro millones los colombianos que vivimos afuera, o sea la undécima parte de la población, ustedes, politiqueros leguleyos, viven y maman de los 4.500 millones de dólares que les mandamos al año! Por eso hoy no se le derrumba el valor del peso a Uribe y tiene con qué pagar los sueldos de los consulados y las embajadas con los que compra las voluntades y las conciencias de los del Honorable Congreso de la República para que lo reelijan. Las exportaciones colombianas no alcanzan para compensar las importaciones y ni se diga para pagar los intereses y vencimientos de la inmensa deuda externa que nos han montado él y predecesores. ¿De dónde sale entonces para pagar todo lo anterior y por añadidura los sueldos del servicio diplomático, esto es, embajadores, cónsules, agregados, ministros consejeros, etc., etc.? De nuestras remesas. De ahí sale. Con ellas, con nuestros dólares, tú, Uribe, desvergonzado, les estás pagando a los hijos y a los hermanos de los miembros de ese Congreso cuyas conciencias compraste para que te aprobaran la reelección. No hace mucho en un periódico te hicieron la lista. En ella podrás ver a quienes tan bien conoces: a Carlos José Holguín, hijo del senador (cenador) que dirige el partido conservador, de embajador en Ecuador; a Miguel Gómez, hijo de Enrique Gómez Hurtado, de embajador en Francia; a Claudia Turbay, hija de Julio César, de embajadora en Uruguay. Y así y así y así. La larga lista de los hijos y las hijas, los hermanos y las hermanas de los comprados, de los vendidos. Los que tú Uribe, que eres el da y reparte, compras con nuestros dólares. A la momia impúdica de Turbay (el padre de la que digo que es embajadora en Uruguay), lo vi la otra noche declarando por televisión: hablaba lentamente, buscando las palabras (como si alguna vez las hubiera tenido), para decir en esencia que esperaba vivir muchos años (calculo que otros cien), para ver reelegido a Uribe por infinitos períodos constitucionales porque dizque éste era el único capaz de darles la pelea a los bandidos. ¡Pero cuáles bandidos! ¿Y él que es? ¿Es que acaso Julio César Turbay Ayala es un hombre honorable? ¡Carajo, Dios no existe! Bandido de la política, como ninguno, es lo que eres, maestro de las argucias y manipulaciones más tortuosas, momia ignara y putrefacta. Y Mamatoco López, que tiene a su hijo colocado de embajador en Londres, haciéndonos la farsa de la contraparte. Ustedes dos cantan a dúo, bandidos, el dúo de las momias bellacas. Mi única esperanza de que no se nos vayan a morir impunes estos dos (como se nos murió el primo de Mamatoco López, Jaime Michelsen, gran bandido de cuello blanco, nuestro Houdini de las finanzas y la estafa) es que los asesinos de las Farc me los castiguen. Ahí te los encargo, Tirofijo.
Ah, y Mamatoco López apoyando a Peñalosa. ¿Para qué? ¿Para que Peñalosa le bendiga la finquita? Tú, Peñalosa, hijo legítimo de Fadul y Peñalosa y que mamaste la corrupción in utero, ¿cuánto sacaste del Transmilenio con Pastranita? A ver, decí, contá, contá los billetes. Ya te tengo tres sabuesos siguiéndoles las pistas a todos tus contratos. Postúlate para la presidencia y en mí vas a encontrar a tu Nacho Vives, manos limpias.
Pero se me olvidaba: hubo aquí también impuesto de soltería para que en un país donde no hay trabajo para millones que se tienen que ir, lo pagaran los que no tenían hijos. Ya no existen esos dos impuestos infames, pero claro, porque no les conviene a los explotadores de la puta. Lo que sí van a hacer ahora es sospechar de nuestras remesas diciendo que son del narcotráfico para crear otra dependencia burocrática que se acabe de parrandear lo que deje Uribe de nuestros dólares en las embajadas, como Focine se parrandeó en sueldos y burocracias lo que debía ir a los cineastas colombianos del sobreprecio que inventaron para las boletas de los teatros; o como se parrandean los impuestos los burócratas del Ministerio de Cultura, que no hace mucho estuvo a punto de clausurar la Orquesta Sinfónica porque no tenía con qué pagarla, siendo así que mientras no existió ese ministerio y durante casi un siglo, que es lo que lleva esa orquesta desde que la fundó Guillermo Uribe Holguín cuando Colombia no tenía ni tres millones de habitantes, sí hubo. Mentira que el dinero que mandamos es del narcotráfico. ¡Es el de nuestro trabajo honrado! El precio de la cocaína está más quebrado que el del café porque de tanto que exportaron los carteles colombianos de la droga lo quebraron, y porque entró al mercado, a competir con ella, un nuevo tipo de estupefacientes -el éxtasis y las anfetaminas- que cuesta muy poco producir y no necesita de guerrillas ni cultivos, y que es lo que hoy consumen los jóvenes en las discotecas. Dinero del narcotráfico es el que financió la campaña de Samper, y él y Dios muy bien lo saben. Y si siempre sí se quedan impunes los paramilitares y devuelven algo de lo que se robaron aunque embolsándose la tajada grande, ni un centavo de ese dinero devuelto irá a dar a sobrevivientes de sus víctimas para resarcirlos en algo como pretenden los burócratas y leguleyos porque éstos a su vez se lo robarán cuando se pongan a administrarlo. Ni un solo centavo, óiganlo bien, porque Colombia es el reino de la impunidad y la mentira.
Pero hay más: esa puta de la Ley que alcahuetea las masacres y los crímenes más horrendos ya empezó a atropellar a los ciudadanos decentes. Indiferente presenció el país cómo en nombre de la clase política Alfonso Gómez Méndez, Procurador y luego Fiscal General de la Nación y hoy aspirante a la presidencia, le daba el zarpazo al gobernador del Valle, el escritor Gustavo Álvarez Gardeazábal, acusándolo de que les había vendido una estatuilla al cartel de Cali, y lo tumbó de la gobernación y lo metió preso y le quitó sus derechos políticos de por vida. Compinche de Serpa, quien a su vez lo era de Samper como su ministro de gobierno, a Gómez Méndez se le olvidaban las trapacerías de ambos. Buena parte del país les vendió de todo a los narcos: carros, casas, fincas, y alguno hasta su conciencia para llegar a la presidencia. Y es que los narcos estaban por todas partes, como Dios Padre. ¿Por qué entonces Gómez Méndez no metió preso a su jefe Serpa y al jefe de ambos Samper que recibió millones de dólares del cartel de Cali para su campaña? ¿O a Tirofijo o a Carlos Castaño, si es que era tan verraco? Vil es lo que es. Ex procurador, gran bellaco, ve a ver cuánto dinero tiene Gardeazábal a ver si sí como tú decías estaba coludido con los narcos.
Esa Serpa o Sierpe es una sierpe asnal. Como Turbay, abre la boca y rebuzna. Empezó su carrera de dialogador de paz alcahueteando a las Farc, como Ossa. No vayas a fumar marihuana, hombre Serpa, como Ossa, pues si bien el ciudadano normal tiene 3 mil 343 trillones 299 billones 364 millones 494 mil 450 neuronas, de suerte que puede quemar algunas, si así le place, con la hierba maldita, las cuatro que vos tenés las tenés que cuidar mucho para el bien de Colombia pues esta vez sí te vamos a elegir presidente para que nombrés a Uribe de embajador en la OEA. ¡Cómo se te ocurrió renunciar a semejante puestazo sin tener nada en firme! ¡Qué arriesgado sos! Claro, hoy querés mamar de una teta más substanciosa y estás en todo tu derecho. Que dizque respetás mucho al ex presidente Gaviria, al ex presidente Samper, al expresidente López y al ex presidente Turbay, pero que ya estás lo suficientemente crecidito y madurito y con pelitos en el chimbo como para tener tu movimiento propio, el sierpismo. Así que ya saben, paisanos, en adelante a los lagartos de Colombia se les llamará "sierpes".
Pero en fin, qué carajos, yo soy protector de los animales y amo a los lagartos, a las culebras, a los asnos, y amo también, aunque me inspiren temor, a los lobos. De ahí mi compasión por el asno Serpa y el lobo Wolf, quien en su carrera por la presidencia perdió una pata y hoy, con sólo tres, corre en desventaja compitiendo con la jauría de los rapaces. Menos mal que de su primera aventura le quedaron los colmillos intactos.
Y porque quiero a los animales, desde esta altísima columna en que me monté y desde la que diviso viejas y más viejas en pelota (que me fascinan), denuncio a Beatriz Londoño Soto, quien cuando era Secretaria Distrital de Salud de Bogotá asesinó en Engativá a 400 de mis hermanos perros en la forma más monstruosa, con la alcahuetería de su jefe Antanas Culo y el silencio cómplice de Colombia. ¿Y hoy qué? ¿Dónde creen que está ésta? De Directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, mandando desde su puerca vagina a más de 500 burócratas. Así premia Colombia a sus criminales. Uribe, cura tartufo, aguzá el oído, oíme bien, enchufate con tus cinco sentidos: si para mi próximo artículo de esta honorable revista que saldrá en el mes de mayo no me has destituido a la mataperros Londoño Soto y me la has mandado al Buen Pastor en tanto decido dónde la electrocuto, tenete fino porque te va a llover: voy a soltar la lengua y a hablar de tus viejas tetonas, cura tartufo, y vas a maldecir el día en que compraste con tus hermanos compinches La Carolina.
Ah, y el alcalde Garzón. ¡Ay, repartiendo desayunitos en las escuelas de Bogotá entre los niños pobres con el convoy de camarógrafos de testigos que te siguen y te filman y te sacan en televisión! Dando limosna a campana herida como el cura García Herreros ante las cámaras de la televisión para que digan que sos bueno y te elijan de presidente. Limosna das, pero con plata ajena, no con la tuya: con la de los impuestos, cabrón. ¿O es que algún día has sacado un quinto de tu bolsillo para un niño pobre? ¡Con que esa es tu lucha, Lucho! Ya te leí el alma, alcalducho. ¿Y cuántos de los desventurados perros que vagan por las calles de Bogotá has recogido? Ni uno, porque claro, como no pueden votar por vos... Y me vas cerrando la plaza de la Santamaría o vas a ver. Te echo a Antonio Caballero, que es mi amigo, para que te toree. Ese sí te saca unos buenos pases...
¡Ah con esa maldita Beatriz tan mala y tan taimada y estas mujeres públicas tan ambiciosas y dañinas! De ilustres matronas y cultas damas pasaron a ser perras sueltas, "mujeres de 4 en conducta", como diría mi paisano Jaime Sanín Echeverri el novelista, que ya murió pero a quien aquí recuerdo y le pongo una florecita de homenaje en su tumba en nombre mío y en el de Noemí que tan generosamente nos está representando en España de embajadora. Y María Emma (con dos emes, ¿eh?, no con una) compitiendo con ésta en carrera tendida detrás del gran nabo de la presidencia. ¡Jua! Estas dos yeguas por más buenas que sean, para la carrera de fondo son pecata minuta ante mi preferida, la desprendida, la luchadora, la justiciera Íngrid: Íngrid Betancur, o "Betancourt" que también así se dice, pues ella es colombiana pero francesa. Mujer excepcional de cuatro tetas y dos vaginas es bipátrida. Señor embajador de Francia: se me va ya ya ya a los Llanos a rescatar a su paisana que hoy sufre cautiverio en manos de las Farc, pues a usted le toca, ya que ella es agente encubierto de su país que quiere apoderarse del millón de kilómetros cuadrados del territorio del nuestro. Ella es su Matahari, su Juana de Arco. Y le quiero decir, señor embajador, para que lo sepa, que de los 6 mil secuestrados que hay hoy en Colombia (el gobierno dice que 2 mil quinientos, pero el gobierno roba y miente), uno solo está secuestrado porque se lo buscó, de su propia voluntad, motu proprio, y ni uno más: ella sola. Para hacerse ver, por su ambición, por demagoga, se fue esta mujercita al Caguán recién recuperado a meterse en la boca del lobo. ¿Para qué? Para tomarse con Tirofijo la misma foto que tres años antes se tomó Andrés Pastrana abrazado al hampón. Para eso. Para salir retratada con el hampón como salió este alfeñique con bigote en su búsqueda de la presidencia.
Y aquí hago una pausa para abrir párrafo aparte, un párrafo que el señor embajador de Francia no debe leer pues es de incumbencia exclusiva de los colombianos, y mandarle un comedido recado a Andrés Pastrana, el de la foto con Tirofijo: follón, felón, hijo de tu papá y de tu mamá, malnacido, ¿cómo te fue en Cuba con Castro? ¿Siempre sí te va a prologar tu libro de memorias? Ya te tengo título: Memorias de la infamia. Y sigo con las mujeres de 4 en conducta.
Cuando yo nací, en Medellín no había más mujeres públicas que las privadas; o sea, las que se usaban para el uso común, las rameras: en Guayaquil, la Curva del Bosque, Lovaina, Las Camelias, El Fundungo y La Bayadera, barrios que llamaban de tolerancia y donde estaban las que se llamaban casas de citas aunque no sé por qué, pues en ellas nunca hubo que pedir cita.
¡Ah, cómo cambia el idioma y cómo cambian los tiempos y cómo se putea todo, hasta misiá hijueputa! Hoy por ejemplo al Congreso de la República le dicen "honorable": el Honorable Congreso de la República. Entonces aquí propongo, por analogía idiomática, que hablemos en adelante del Honorable Secretariado de las Farc. Y al Honorable Secretariado de las Farc le pregunto: ¿qué están haciendo con Íngrid, nuestra redentora bipátrida? ¿Dónde la tienen haciendo sus necesidades? ¿A la intemperie? ¿De noche? ¿A oscuras? ¿En un rastrojo? ¡Crueles! ¡Malvados! ¡La van a picar las cachonas en las nalgas! Y ojo con su marido, que es muy bravo: la otra noche le oí decir por televisión que estuvo a punto de pegarle al ministro de gobierno de Pastrana dizque porque éste dizque decía que dizque lo de Íngrid dizque era un autosecuestro. Y no, todos sabemos que no. Ella está allá por su decisión, su decisión propia surgida de su vagina: de su propia voluntad (pues es mujer valiente comprometida con la causa de los humildes y está ahíta, ya cenó, fue cenadora), ella se fue a hacerse ver al Caguán, donde sigue desde hace tres años en su lucha. Honorables miembros del Honorable Secretariado de las Farc: monten una hoguera de leña seca y quemen en ella a Juana de Arco. Y le mandan sus cenizas al embajador de Francia en un paquete por DHL.
Malnacidos y malnacidas: me hicieron ir y en mi ausencia acabaron con Colombia, me la volvieron un desastre. Miles de secuestrados, miles de asesinados, tres millones de desplazados, cuatro millones de exiliados, medio país desocupado, la industria en ruinas, el campo en ruinas, la cultura en ruinas, la moral en ruinas, eso es lo que me dejaron. Sí, caterva de malnacidos y malnacidas, por no decirles de hijueputos e hijueputas.

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