La niña necia de Hollywood se casa, se aburre y se vuelve asesina en la nueva película que protagoniza con Brad Pitt (Mr. & Mrs. Smith). Mientras tanto, Pitt, igualmente aburrido, termina trabajando para la competencia, otra compañía de asesinos, hasta que los contratan para matarse entre sí. En la vida real ninguno de los dos se aburre con el otro, hay fotos y rumores que indican que Pitt puede estar reforzando esa confesión que la Jolie hizo una vez: "Necesito más sexo, OK? Antes de morirme quiero probar a todo el mundo".
La Jolie, con sus medidas perfectas de Lara Croft, piernas delgadas, enormes tetas y pelo largo, es una mujer rebelde de corazón. Se cambió el apellido después de que su papá públicamente dijo que ella tenía problemas emocionales y requería ayuda, tiene una obsesión con la muerte, tuvo tendencias de automutilación, quería dirigir una funeraria cuando niña y debutó como dominatrix alemana en su primera obra de teatro. Al mismo tiempo, Angelina adoptó a un niño de Cambodia, se ganó un Óscar y se volvió embajadora de buena fe de la sección de refugiados de la ONU. Esta mujerzota, nacida en Los Ángeles, de casi 30 años (y labios increíblemente famosos, por lo voluptuosos) ha tenido aventuras lésbicas y se ha despertado sobre una cama de agua en la mitad de Amsterdam totalmente arrepentida de haberse bajado los calzones y tatuado un dragón en la cadera. Hoy en día se lo cubre una inmensa cruz y, en latín, la frase "aquello que me nutre me destruye"..



Dolores Trull
A Dolores Trull hay que consentirla. Claro que no es una de esas mujeres que esperan que un hombre las mantenga, ni una de esas mojigatas llenas de prejuicios, chapadas a la antigua a las que hay que rogarles que se suban el hábito por siquiera un segundo. Al contrario, ella lo puede mantener a uno (su éxito en las pasarelas y en la televisión argentina son prueba de ello) y a la hora de la seducción no tiene inconveniente en utilizar técnicas tan apetecidas por los hombres como el striptease o la buena cocina. Esta mujer dice que no puede vivir sin trabajar, pues no soportaría estar encerrada entre cuatro paredes, un piso y un techo. Pero por más independiente y exitosa que sea hay que consentirla, darle regalos y llenarla de sorpresas, pues le fascina que la cuiden.
¿Quién podría decirle que no a su cuerpo de un metro con setenta y ocho centímetros y medidas envidiables (89, 63, 90)? Para todos sería un placer robársela a la agencia Ricardo Piñeiro (RP) Modelos, que tiene su pase, abrir un hotel en Bariloche y atenderlo junto a ella. ¿Por qué un hotel? Porque ese es su sueño, abrir uno en un lugar remoto, diseñarlo como una obra de arte y atenderlo personalmente junto con su novio. Lo doloroso de la Trull es que el puesto junto a ella está ocupado y tendremos, por ahora, que conformarnos con esperar el día en el que esta argentina abra su negocio y nos atienda como a los dioses. ¡Ay, qué dolor por Dolores!.

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