Las mujeres que ganan premios de la Unicef hacen campañas de condones y presentan programas infantiles, y no andan por ahí mostrando su cuerpo en las páginas de una revista para hombres. Y no lo hacen, básicamente, porque no tienen cuerpo que mostrar. Diana, en cambio, sí puede darse ese lujo. Claro, tiene la cabeza bien puesta y sabe que una cosa no anula a la otra, pero más que la cabeza, lo que tiene bien puestas son otras partes de su anatomía.
Su cara, seguro, le es conocida. Todo el país la vio en la serie Francisco el matemático, éxito de proporciones descomunales entre el público joven, y ahora hace parte de La hija del mariachi. Frentera y sin tapujos, hace un par de años se llevó a casa un Emmy por presentar en directo, durante tres horas, el programa En sintonía con los niños y después lideró una campaña donde decía "el condón lo cargo yo".
Si se quedó con ganas de verla, puede ir a cine, a partir de este 7 de octubre, y terminar de enamorarse de ella en la película Karmma, ópera prima de Orlando Pardo, la historia de un hacendado en los Llanos Orientales que es mandado a secuestrar por su propio hijo. La cosa pinta bien. Allí, Diana interpreta a Diana, la hija del protagonista. Diana, la actriz, a su edad ya hace mucho que dejó la casa, y todos sabemos lo dura que puede ser la vida lejos del hogar. Mírela bien, ahora abriéndose paso en la pantalla grande.

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