Todos, aunque lo neguemos rotundamente, disfrutamos las películas de terror en que una rubia corre y grita mientras la persigue un asesino con un hacha. Viene una en camino, pero más sofisticada, donde el terror es cosa de argumento y no de efectos especiales: Dark Water, la nueva película de Walter Salles (Diarios de motocicleta) es basada en una novela de suspenso japonesa de Koyi Suzuki. Y hasta ahí el rollo cinematográfico, traído hasta aquí solo para decir que lo protagoniza esta mujer de intensos ojos verdes. La hemos visto en Réquiem por un sueño y en House of sand and fog como una mujer drogadicta y alcohólica, respectivamente. Esta neoyorquina, que estudió drama en Yale y Stanford, es sencilla y descomplicada. Prefiere alejarse del ajetreo de Hollywood y vive en una casa antigua en Brooklyn, solo a cuadras de donde creció y estudió. Debutó en el cine, cuando tenía apenas trece años, en la película Érase una vez en América, clásico de gánsters del legendario director italiano Sergio Leone y ganó el Óscar por su actuación en Una mente brillante, al lado del irascible Russell Crowe. Mírela bien. Nunca va a olvidarla. ¿No le parece?

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