Es calva y cabezona, pero el mundo entero vibra a su alrededor. Su color y figura son un emblema para todo el género masculino, y despiertan las más grandes pasiones a lo largo del planeta porque sólo los mejores del mundo la han podido tener en sus manos para besarla. Tiene la forma de dos figuras que se elevan en espiral hasta la gloria y, finalmente, son capaces de sostener al mundo. Y, tal vez, esa es la razón por la que es más admirada que cualquiera de las mejores modelos del mundo: porque en ella se encuentra representada la única razón por la que los hombres somos capaces de sacrificar una buena tarde de sexo: el fútbol.

Como antes lo había hecho la Jules Rimet hasta 1970, esta belleza despierta cada cuatro años la pasión del planeta cuando, por ella, comienza a “rodar la bola”. Y a finales de este mes, cuando comience el Mundial, todos tendremos puestos los ojos en el lejano oriente para poder gritar, sufrir y ver quién será capaz de tenerla en sus manos mientras el eterno baile del fútbol se mueve a su alrededor. Porque luego de cuatro años en manos de los franceses, la Copa FIFA ha decidido que ya es hora de que la humanidad entera sueñe con tenerla; y mientras los hombres del mundo vuelven a reunirse en Japón, ella estará esperando desde la cima a que la haga suya el mejor.

CIFRAS
La Copa FIFA ha sido disputada durante siete mundiales (desde Alemania 74), y solo la han ganado Alemania (1974, 1990), Argentina (1978, 1986), Italia (1982), Brasil (1994) y Francia (1998).

Escogida entre cincuenta y tres esbozos, esta copa fue diseñada por el escultor italiano Silvio Gazzaniga. Está hecha en oro puro de 18 kilates, mide 36 centímetros de altura y pesa once libras.
La copa original está en la sede de la FIFA, los ganadores solo reciben una réplica bañada en oro. En su base hay espacio para diecisiete placas con los nombres de los países ganadores hasta el mundial del 2038.

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