A pocos hombres les debe importar que Nelly Kim Furtado haya aprendido a tocar el trombón a los nueve años y que a los once ya dominara los teclados. Mucho menos el hecho que después de graduarse del colegio haya dejado su natal Victoria, en Canadá, para formar el dúo Nelstar en Toronto. Pero lo cierto es que si no hubiera sido por este recorrido musical, nos habríamos privado de una de las cantantes más sensuales del momento. Claro que este calificativo no es gratuito, a juzgar por los títulos de algunas de sus canciones. En el 2000 impactó con Turn Off the Light —como si fuera la antesala de un ansiado preámbulo— y el año pasado con Maneater y Promiscuous despejó todas las dudas: ella es sugestiva y provocadora (¿o provocativa ) por naturaleza. Y gracias a esto sería imposible pasarla por alto, justo cuando acaba de empezar una ambiciosa gira llamada Get Loose Tour que incluirá, cómo no, cuatro de los cinco continentes (¿Por qué será que a África solo la visitan para organizar Live Aids ). Los afortunados seguidores que puedan verla como todos quisiéramos, en vivo y en directo -y sin Juanes ni Justin Timberlake de por medio-, podrán entender un par de cosas: el porqué ha vendido cerca de once millones de copias en el mundo con sus álbumes Whoa, Nelly!, Folklore y Loose, y por qué todos queremos perdernos con ella, en ella.

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