Usted debe recordarla cuando era modelo y cuando salió en esta revista, espectacular, en nuestra edición 58. Hoy, su vida se enfoca exclusivamente en la actuación. Su última película Al final del espectro, que se estrena en diciembre, explora un género del cine poco común en Colombia: el suspenso. Si usted ya vio los cortos por estos días en las salas de cine, se sentirá viendo una especie de El Aro o Aguas oscuras a la colombiana. No pinta mal. Noelle es Vega, un personaje agorafóbico que se sumerge en la soledad de un apartamento para explorar y enfrentar sus miedos, situación que desemboca en una historia escalofriante. Esta mujer de cultura francesa y origen húngaro protagoniza esta película al lado de Kepa Amuchastegui, después de un duro rodaje bajo la dirección de Juan Felipe Orozco. Noelle permaneció en el set de grabación (un apartamento con diseño de espiral) durante 12 horas diarias y no podía ver la luz del sol.

Noelle dice sentirse ahora más madura, más actriz, de esas que se curten en el crujir de las tablas del teatro. Sigue igual o más bella que antes. En sus tiempos libres se sumerge en las letras de los Cuadernos de Ñ, de Nicolás Suescún, o en cine, viendo Cuando rompen las olas, pero uno de sus planes por excelencia es irse a caminar a una montaña.

Noelle Schonwald, con un apellido difícil de pronunciar, tiene como meta apuntarle a una producción internacional. Tranquilo, para fortuna nuestra, ella en esta película de misterio y cierto grado de terror, no le va a salir como Freddy Kruger o Jason en Martes 13, Noelle cautiva en todas sus facetas.

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