Si su abuelo paterno no hubiera reclamado el imperio que le correspondía, Paris Hilton podría haber sido una flaca más, de largas extremidades broncíneas, trasero parado, boca torcida y razonamiento abstracto embolatado. Al bisabuelo Hilton le importó cinco haber estirado la pata en 1979 sin dejar en su testamento siquiera una menudencia a sus hijos y demás descendientes. Sólo hasta 1988 Barron Hilton ganó el pleito que le entregaría una cadena hotelera valorada en 365 millones de dólares, lo suficiente para que Paris estire sus piernas, pare su trasero, tuerza su boca sin preocuparse demasiado y pasee con pereza a su chihuahua bautizado Tinkerbell. La heredera, como se le conoce, ni siquiera se interesó en pisar la universidad. Del bachillerato salió directo a las pasarelas, apareció en películas de tercera y un papel secundario en La casa de cera, donde se cumplió el sueño de muchos: verla morir. Todos eventos menores ante lo que fue One night in Paris, un video casero de 62 minutos difundido por su ex novio Rick Salomon en el que la señorita demostró su habilidad para la felación. Una perfecta presentación en sociedad que la lanzó directo al mundo de los realities (protagonizó The Simple Life junto a la hija de Lionel Richie, Nicole Richie) y allanó el camino que muchos desocupados desean abrazar: el de la música.

Sí, Paris canta. De hecho su primer CD (obviamente llamado Paris) está listo. Una de sus productoras es Jane Weidlen, la mujer de voz chillona y actitud gótica que aparecía hasta hace poco en el reality The Surreal Life.

¿El estilo del disco? Una mezcla jamás probada de pop, reggae y hip-hop. Si quiere hacerse una mejor idea, el primer single ya se puede descargar. Se llama Stars Are Blind y fue producido por Fernando Garibay, responsable directo de joyas como Shake Your Bon Bon, de Ricky Martin, y Mentiroso, de Enrique Iglesias.

¿No extraña un poquito, aunque sea un poquito, a Britney?.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.