Una rubia siempre es una rubia. No importa que a duras penas supere el metro y medio de estatura, o que le surquen el rostro algunas arrugas prematuras, o que dos o tres kilos de más estén a la vista de los demás, o que sea actriz y haya trabajado en una película tan inocua como Jack, el oso. Una rubia es siempre una rubia.

La pequeña rubia, generosa de carnes y repleta de películas de bajo presupuesto en su currículo, es Reese Witherspoon, y está de moda desde hace un par de años, cuando aceptó un protagónico con aroma de estereotipo en la película Legally blonde. Está de regreso en una comedia titulada Sweet home Alabama, donde interpreta a una joven sureña que triunfa como diseñadora en Nueva York. De hecho, el argumento es una recreación libre de la historia de la propia Whiterspoon, que es una joven sureña (Memphis, Tennessee) que triunfa como actriz en Hollywood. ¿Triunfa? Siempre se triunfa cuando el pago por actuación es 15 millones de dólares, suma que estaba reservada para diosas como Julia Roberts.

Además del cine, Witherspoon ocupa el tiempo cuidando a Eva Elizabeth, su hija, y cuidando de que la prensa no la catalogue como ?rubia tonta?. Por eso adora recordarles a los periodistas que estudió literatura en Stanford, que lee a Wilde (actúa en la última versión fílmica de La importancia de llamarse Ernesto) y que no se le han subido a la rubia cabeza los halagos de quienes la señalan como líder de la más reciente camada de divas.

Trabajo no le falta: pronto la veremos en la segunda parte de Legally blonde y hay una larga cola de directores que la quieren paseando por el plató con su estilo mezcla de rubia sexy y rubia amable. La fórmula ya estaba inventada, pero es Witherspoon la encargada de suministrarla a una generación que ha olvidado quién es Goldie Hawn y que comienza a ver a Meg Ryan como una anciana. Mientras a las otras les pasa el tiempo, Whiterspoon se mantiene en sus quince. En sus quince millones.

CIFRAS

Fracasó a los quince años en un casting para actriz de reparto en Cabo de miedo, de Martin Scorsese. Su primer papel importante fue en 1996, junto a Mark Wahlberg en Fear.

2001 es el número de su éxito. Ese año hizo Legally blonde y se ganó su primer cheque de un millón de dólares interpretando a una rubia que quiere ser abogada a toda costa.

Por la segunda parte de Legally blondecobró 15 millones de dólares, cifra que solo se ha pagado a Julia Roberts, Jennifer López y Cameron Díaz, por la secuela de Charlie?s angels.

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