Imagine por un momento que, al regresar cansado de un partido de fútbol dominguero, encuentra a alguien nuevo mudándose al frente de su casa. Y que horas más tarde, desde su ventana, ve la seductora silueta de una mujer cuarentona desnuda, recogiendo la toalla que se le cayó gracias a un ataque de furia contra su ex marido.
Tres excelentes noticias para poner a suspirar a más de un vecino: ella, además de estar perfecta, no está casada, y su torpeza no es un defecto, es una gran virtud. Es Susan Mayer, una de las figuras centrales de la serie norteamericana Desperate housewives, interpretada por Teri Hatcher, que se ganó un Globo de Oro por llevar a las tablas parte de su vida real.
Y es que, coincidencialmente, para seguir motivando a más de uno, ella, al igual que su personaje, tiene un hijo y está separada. Para seguir sumándole puntos, es considerada en estos momentos como una de las actrices más deseadas de Hollywood y, aparte de lo físico, tiene un gran corazón: ha apoyado numerosas campañas contra el sida y el cáncer de seno, y realizado grandes donaciones a programas de asistencia a víctimas del abuso infantil. No sobra saberlo.
Como si fuera poco, Teri tiene mucha experiencia. Hizo parte de la mundialmente aclamada obra de teatro Monólogos de la vagina, un dato que definitivamente deja muchas cosas en la cabeza de quienes tengan la suerte -y el placer- de disfrutar de su compañía.

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