En menos de dos días, Gerhardt Selb es lanzado a un canal. En la noche, un grupo de neonazis lo obligan a gritar ¡Heil, Hitler!, pero el septuagenario detective alemán no acompaña la arenga con la acostumbrada levantada de brazo y como castigo es lanzado al agua. Al otro día, un grupo de antifascitas lo reconoce y recibe el mismo tratamiento por invocar al Führer. Entre fiebres, casos absurdos por lo risibles, chapuzones y la contemplación de su pasado con resignación y dosis de sambuca, el personaje creado por el juez y escritor Bernhard Schlink desenreda una madeja al estilo clásico de las novelas negras en la tercera entrega de una celebrada trilogía. El ingenio de Selb, más allá de servirle para resolver un crimen particular, lo llevará a confrontar la traumática historia de su ex dividido país y a pensar seriamente en la posibilidad de colgar el arma.

El fin de Selb
Anagrama
245 páginas

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