Si el título de Vargas Llosa
es desafortunado, telenovelesco, el escogido para la biografía del gran pintor ruso, fundador de la pintura abstracta, es simplemente malo, echador. ¿El texto? Escrito con juicio, pero también con poca alma. En exceso correcto, casi temeroso. Lo ideal para que un lector de a pie se acerque a la vida de un hombre como Kandinsky es que el encargado de contarla demuestre pasión por ella, lo que parece faltarle a Acosta. ¿Escogió ella el tema o se lo propusieron? He ahí el problema.
Wassily Kandinsky
María del Rosario Acosta
127 páginas.

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