Nahum Montt
Alfaguara
270 páginas

Coyote está relacionado con tres crímenes que marcaron la década de los noventas en Colombia. El ex policía conoce a los asesinos de Rodrigo Lara Bonilla, Luis Carlos Galán y Bernardo Jaramillo. Bajo esa premisa Nahum Montt -sí, es colombiano, de Barrancabermeja- se las ve para armar una novela negra de ritmo endemoniado que conecta los magnicidios con mucha solvencia y le permite mostrar una ciudad calavera, esa pavorosa Bogotá de las ventanas cruzadas con cinta pegante para evitar que los vidrios de las bombas volaran en mil pedazos. Un buen comienzo para un escritor que tiene la vena del género policíaco. Sería todo un error que no la siguiera explotando.
Solo dos objeciones: 1.¿Cómo diablos una novela con raíces tan profundamente clavadas en Bogotá tiene como portada una calle parisina? 2. Quizás Montt debió escoger otro nombre para uno de sus personajes, el del médico. Rubem Fonseca llamó Mandrake al legendario protagonista de El gran arte, la novela cumbre del quizás más importante exponente de la novela negra en Surámerica. Si Montt quiso hacerle un homenaje al brasileño debió escoger otra forma. Si no ha leído a Fonseca tendrá que sacar el tiempo con urgencia.

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