Jorge Volpi
Seix Barral
468 páginas


No es un libro largo para todo lo que pasa. Aníbal Quevedo es un personaje inolvidable que, a lo largo de toda la historia, se escurre por todos lados: por el París de mayo del 68; por el México de Salinas de Gortari; por la Cuba de Fidel y el Chile de Allende, pero, sobre todo, por el sueño político de la izquierda. Volpi, uno de los grandes de Latinoamérica, ganador del prestigioso Premio de Novela Breve en 1999, aprovecha una trama muy bien construida y un personaje muy bien logrado para hacer un viaje a las utopías políticas que sucedieron en el siglo pasado. Se trata de una novela absolutamente moderna en la que la narración se construye con un infinito juego de géneros. Hay cartas, trozos de diarios, recortes de periódicos que, en lugar de confundir, hacen que la trama fluya y se sostenga. El juego con la historia, y con algunos personajes que, como el subcomandante Marcos, aparecen en las páginas, le dan un aire nuevo a la novela, una nueva veta que cualquier lector encuentra interesante. Con tanto entramado, y una ejecución tan poco ortodoxa, sería absurdo perdérselo.

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