Hace un tiempo, un irlandés narró su miserable infancia con desenfado. Tituló su libro Las cenizas de Ángela y ya viejo se hizo famoso. Después escribió otros libros más. Ahora decide contar lo que hizo cuando llegó a Estados Unidos: fue profesor de bachillerato durante treinta años. El profesor McCourt tuvo un curso de 29 niñas negras y un muchacho puertorriqueño. En otro tiempo derribó en pleno salón de clases a un alumno que le sacaba una cabeza y en sus inicios dictó una clase sobre cómo escribir notas para excusarse de no haber asistido a clase. Una buena cantidad de historias nacidas en las secundarias de Nueva York, contadas por un hombre que en un momento tuvo el poder de usar un lápiz rojo para eliminar a un alumno y no lo usó.

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