Lo importante, ahora que todos reclaman como un trofeo de caza haber descubierto a Tomás González para el mundo cuando siempre estuvo ahí, es que sus libros están circulando. Norma reeditó su novela Primero estuvo el mar y este libro de cuentos, en el que cinco personajes se entregan sin miramientos a una vida azarosa, desprendida, frágil y por momentos oscura, cruzada por tempestades interiores y aguaceros de mayo, como se titula oportunamente uno de los relatos, el de un maestro traicionado por un adolescente malevo, que purga su pena y su oprobio en el Caribe más profundo.

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