Los premios nacionales de cuento y novela Ciudad de Bogotá se han convertido en la mejor vara para medir la literatura colombiana. De esa cantera salieron Alonso Sánchez, Nahum Montt y hace poco Javier Álvarez. Hombres que por otra vía quizás habrían quedado relegados al olvido. Lo de Álvarez son los cuentos -y que lo haya premiado Julio Paredes es signo de calidad-. Esta vez la nota preliminar es menos vergonzosa pero igual de olvidable (parece el booklet de un CD, donde un DJ explica de dónde vienen todos los sampleos que usa para sus canciones y se cura en salud para demandas posteriores). Los cuentos: arriesgados unos, sabidos otros, afectados pocos, esperanzadores la mayoría, no en su tema sino por la manera en que Álvarez se nos muestra. Bienvenido.
Javier álvarez
IDCT
151 páginas

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