Los libros donde los escritores hacen un alto suelen ser los mejores. Hace rato que Julian Barnes es considerado una de las mayores fuerzas narrativas de Inglaterra, etiqueta que a cualquiera puede dejar nervioso. Por eso, El perfeccionista en la cocina, un pequeño y placentero libro ilustrado en el que habla sobre su tardía pasión culinaria, es el refugio donde podemos encontrarlo a gusto y sin la pesadumbre de los pomposos títulos; donde podemos leer frases como: "A pesar de todos los reparos y salvedades, Conrad tenía razón. (Cocinar) Es un acto moral. Es una cuestión de cordura".

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