Fernando González, el filósofo de Otraparte, así bautizó a su finca, adquirió conocimiento a punta de pata. Echó a andar por los caminos, con ruana y zurriago y un amigo, y de ahí salió ese maravilloso libro que es Viaje a pie. A su discípulo, Estanislao Zuleta, lo puso a caminar también. Lo llenó de fuerzas para dejar el colegio a los dieciséis años y dedicarse a su educación. Sin esa oportuna deserción, el máximo intelectual colombiano habría extinguido su talento entre libros de texto en lugar de construir un sólido pensamiento que aún hoy, entre tanta estupidez junta, por fortuna nos visita de cuando en cuando. Este libro es un recorrido atento por la vida de un hombre que en este país de flojos se atrevió a escribir ese maravilloso conjunto de ensayos titulado Elogio de la dificultad.

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