Todo empieza con la brillante reconstrucción de su propio mito, aderezado por bacanales, resacas de coca de tres días en las que veía porno sin volumen, giras de promoción —Ellis ganó fama y fortuna como escritor siendo terriblemente joven— y termina en una historia que podría haber hecho parte de Dimensión desconocida, que incluye una casa embrujada, parasicólogos, un pajarraco de peluche que muerde y araña, un padre muerto que aparece en videos que llegan por correo electrónico. ¿Delirios de un drogadicto o una novela con un comienzo brillante y un final desesperado? Lo mejor es volver sobre Menos que cero y American Psycho, las obras por las que queremos a Ellis.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.