Existe una divina trinidad rusa:

Tolstoi, Dostoievski y Chejov. Alrededor de ellos gravitan Gogol, Bulgakov y Babel. Pero ellos pertenecen a un pasado ya remoto, en el que Rusia era zarista o comunista. ¿Quién habla desde la Rusia capitalista? Una mujer llamada Liudmila, que dejó la biología para terminar escribiendo una poderosa saga familiar que hace honor a sus antepasados literarios, pero que, sobre todo, nos da pistas de la nueva Rusia a través de Shúrik Korn, un casanova de buena familia que se relaciona con mujeres de todas las edades y extracciones sociales, movido por una torcida mezcla de compasión y deseo.

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