La primera aproximación
1. Nunca trate de seducir a una mujer si no tiene al menos un indicio de poder lograrlo.

2. Invítela a comer a un restaurante tranquilo y muy romántico. No a almorzar (eso es para hablar de divorcio) y, por ahora, no a desayunar.

3. Se seduce hablando, pero, sobre todo, oyendo. Utilice su voz más varonil, impostándola un poco, de ser necesario. No hable mucho de usted, deje que ella haga el gasto. Escuche atentamente, pues cada dato es crucial.

4. Pida vino tinto con la comida. Escójalo usted, y deje que ella lo cate. ¡No se emborrache! Encienda una vela sobre la mesa y mírela intensamente a los ojos durante la velada.

5. Hágala reír. Si lo logra sin contarle chistes, va por buen camino. Ofrézcale un postre, pero hágase el desentendido en la materia y deje que ella escoja por usted. Aunque le parezca repugnante, sorpréndase muy especialmente al probarlo y declárelo, "a partir de hoy", su postre favorito.

6. Pregúntele, como quien no quiere la cosa, si la puede volver a ver. Si le dice que sí, siga adelante en su propósito: llévela a su casa (la de ella) y no trate de besarla por ningún motivo. Si le dice que no, deposítela en un taxi.

La desviación de la ansiedad
7. Contenga el deseo de llamarla. Aprovisiónese de antiácidos y por nada del mundo la llame al día siguiente. Ni siquiera durante la semana siguiente.

8. Si ella lo llama durante este tiempo, no siga leyendo el resto. Aprovisiónese de preservativos.

9. No intente espiarla ni trate de obtener ningún tipo de información con las amigas. Si ella se entera, hasta ahí llega la cosa.

10. Aproveche el tiempo investigando sobre todos los temas de interés (de ella) para mitigar la ansiedad. Si, por ejemplo, le gusta la danza, documéntese muy bien sobre el tema y cómprese varios DVD para más adelante.

El despertar del interés
11. Llámela casualmente, como si fuera cosa de todos los días, de ser posible a la casa; el celular generalmente es inoportuno. No deje mensajes (corre el riesgo de decir alguna idiotez), insista hasta que ella le conteste.

12. Mantenga una conversación fluida (jamás diga: ¿y qué más?). Haga preguntas sobre asuntos específicos de acuerdo con la información obtenida en la primera cita. Ejemplo: ¿cómo te fue en tu clase de capoeira de los jueves?

13. Cuéntele ahora sobre lo ocupado que ha estado en su trabajo (si es desempleado invente que trabaja en el desarrollo de un proyecto que lo mantiene absorto).

14. Dígale que le encantaría acompañarla un día de estos a caminar por la montaña o a la próxima presentación de Álvaro Restrepo.

15. Invítela a cine o a teatro o a un ballet (dependiendo del espécimen) y luego a comer. En el trayecto hacia el restaurante procure estar de acuerdo con ella en todo y destaque la inteligencia de sus comentarios.

El amago de abandono
16. La mesa en el restaurante debe tener visible una tarjeta de reservación a su nombre.

17. Pida una botella de vino, siguiendo el mismo ritual de la primera cita, solo que esta vez vaya preparado para que se tomen dos, cuidando que ella tome un poco más que usted.

18. La risa sigue siendo infalible, pero esta vez ella debe notar un leve asomo de tristeza en su mirada (para lo que viene al final de la noche).

19. Cuando sienta que el vino ha hecho su efecto, comience cautelosamente su primera declaración, dejando en claro que usted está muy confundido, que ella le encanta, que nunca se había sentido como hasta ahora pero que le da miedo, que necesita unos días.; mientras dura esta confesión, intente algún tipo de contacto físico que parezca involuntario. No agarre ninguna presa, solo roces.

20. Ofrézcale un postre. Esta vez propóngale que compartan "su postre favorito". Cuide de pedirle al mesero que traiga una sola cucharita; si ella se niega y pide cucharitas individuales, no intente besarla, deposítela en un taxi. Si acepta, siga adelante.

21. Llévela a su casa (la de ella). En el trayecto del restaurante a la casa hable poco. Mírela intensamente (cuidando de no estrellarse) y finja tristeza y confusión. No le diga que si puede besarla; bésela. Un beso leve en la boca que indique que usted no quiere aprovecharse, que ella le encanta, pero que necesita pensar.

El regreso lento e inexorable
22. No la llame. De acuerdo con la información recolectada hasta ahora, escoja un regalo y envíeselo a su casa (es el momento del detallito). Pueden ser flores o un cachorro de labrador con lazo rojo o una joyita, depende. Escriba una nota muy romántica y espere a que ella lo llame.

23. Sorpréndase exageradamente con su llamada. Dígale que no ha podido dejar de pensar en ella, que solo era un detalle, que necesita verla.

24. Dígale que necesitan un lugar tranquilo, sin testigos, donde puedan hablar sin interrupciones. Propóngale su casa (la suya), dígale que tiene el carro en el taller, que si le importaría caerle esta nochecita.

25. Si dice que sí, aliste dos o tres botellas de vino, prenda la chimenea (si no tiene, pídale prestado el apartamento a un amigo), tenga a mano los DVD de danza, buena música y muchas velas; vístase con ropa informal (no la vaya a recibir en bata) y siéntese cómodamente a esperar.

Nota: por ningún motivo permita que su esposa lo pille leyendo esto.

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