Al principio rechacé la propuesta. No quería burlarme de Monseñor ni de lo que representa para los colombianos, pero luego me relajé un poco y pensé que, como cualquier otro mortal, él también debería ir a la piscina o a la playa y, para ello, necesitaría un atuendo a la medida de su santidad. Fue entonces cuando imaginé este vestido de baño negro que elaboré en poliéster impermeable. Es corto, se usa arriba de la cintura, no tiene bragueta ni bolsillos, pero sí, cosido en la pretina, un cuadrado blanco (también en poliéster) que representa el cuello clerical o 'clerigman'. Con él, cualquier desprevenido que lo vea tomando el sol o nadando los cien metros libres podrá reconocerlo de inmediato.

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