El tema de las medias blancas puede resultar cotidiano, natural, sobre todo en ciertas regiones del país donde los cajones de las medias parecieran ser de profesores de tenis. Pero en Bogotá las medias blancas son un asunto bien delicado. Usarla aquí es 'dar papaya' para que lo califiquen a uno de calentano (entendiéndose calentano como alguien de la provincia, que generalmente es más caliente que 'La Nevera'). Aclaro: no es pecado ser calentano. De hecho, fui calentano, y digo fui porque ya con 18 años en Bogotá uno necesariamente tiene que aprender que las medias blancas empiezan a ser obsoletas.
El juego de pares de medias blancas del six pack de JCPenney pasó a ser parte del cajón de calzoncillos viejos y piyamas descosidas, porque en Bogotá, reitero, la media blanca no va, no combina; es a) loba, b) mañé, c) corroncha, d) boleta y e) todas las anteriores. Es más, un pantalón oscuro, unas medias blancas y unos zapatos de 'material' son el más grande homenaje que se le puede hacer al mal gusto, y peor si son el complemento de un vestido completo con corbata a bordo (no olvidar: "Medias blancas, pantalón oscuro: ¡. seguro!).
A comienzos de los ochenta, a Michael Jackson, en medio de su delirio de almirante o mariscal (o, digámoslo, de maricón seguro), se le ocurrió poner de moda las medias blancas con pésimos resultados. Nadie le siguió la cuerda, ni siquiera James Brown, que es bien lobo, o el estrafalario Boy George, que ya lo intentaba con túnicas de colores bastante jacarandosas. No, a Jackson no le funcionaron la medias blancas. A tal punto que decidió subirle el dobladillo a los pantalones para que se le vieran más, y fue peor, porque la gente empezó a decir que se estaba poniendo las del niño amiguito ese que tenía. Michael, en fin, quiso ser blanco, de los pies (las medias) a la cabeza, pero ese es otro asunto.
Caso diferente el de Tarzán, Arandú, Tamakún, Turok o Jesús, que decidieron prescindir del 'todo' de la 'media', de manera que no tuvieran que complicarse combinando colores. Los mismos apóstoles entendieron que la vaina era descalzos o con la clásica sandalia que, cabe aclarar, va sin media (aunque casos se han visto, sobre todo en el muy promocionado Plan 25 que invitaba a la gente a viajar a la costa pagando las vacaciones en cuotas de vida entera).
Existen algunas excepciones para el buen uso de la media blanca: una, es la media blanca del Real Madrid (no me imagino qué sería de Beckham en un centro comercial empeloto y con las medias del merengue) y la otra, las medias blancas de uniforme de colegio caídas a los tobillos, como Catalina Maya en la portada de SoHo. Y no más. porque ya el deporte blanco dejó de ser blanco: se lo tiraron las hermanitas Williams.
De manera que a la media blanca le llegó el momento de entender que debe ser sometida a permanecer en el cajón que menos se abre. Y de paso me pregunto: ¿qué habrá debajo de esas botas de caucho en las montañas de Colombia? ¿Serán acaso medias blancas como metáfora de que la paz del país anda por el piso?

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