No sé a quién demonios se le pudo ocurrir inventarse una prenda de vestir tan poco erótica y tan lamentablemente antiestética como la tanga narizona. ¡Quién dijo que es siquiera remotamente sexy ver a un hombre exponiendo de esa manera lo bien o mal dotado que está! Y tampoco es necesario ser precisamente un experto en moda para concluir que no hay nada más desagradable que el espectáculo deplorable de ver a un hombre degradándose así.
No sé si Tarzán fue el impulsor o, más bien, el culpable de esta moda tan criminal, pero sí sé que al menos tenía la decencia de ponerse un taparrabos holgado y aparentemente cómodo con el que cubría sus partes nobles de la caliente Jane (y para evitarse problemas, con la nomenos traviesa Chita). Muchos le siguieron el paso a través del Hall de la Infamia: Kapax, Supermán, Batman, Robin y, por supuesto, Oswaldo Ríos. Pero es que una cosa es andar en ropa interior ajustada salvando al mundo y otra muy distinta pasearse por un balneario piscinero con tan patético atuendo sin siquiera darse cuenta del ridículo que se está haciendo.
Una tanga narizona, en resumidas cuentas, no es más que un calzoncillo ajustado de tela barata que se usa chiquito para que aquello se les vea "grande" y que suele presentarse con diseños y estilos tan estrambóticos como el sicodélico de Chapinero, el fosforescente demente, el leopardo salvaje, el asesino en serie o el decepción (con relleno incorporado, al mejor estilo de los populares wonder-bra). Sin palabras. Sin aliento. ¡Sin vergüenza!
El asesino en serie es el que usan quienes creen dar con un modelo 'favorecedor' y se caracteriza por la gran variedad de colores, matando a su paso todas nuestras ilusiones. Tonos como el fosforescente demente (que es el favorito de las 'locas' de las peluquerías del centro), el uva perturbador, el verde feliz como una lombriz y el no menos popular y apetecido azul cool que, si para rematar es modelo hilo dental, pasa automáticamente a la referencia azul cool-o. El sicodélico de Chapinero es aquel que viene en divertidos motivos como rombos, cuadros, triángulos o a rayas y que, como particularidad, está confeccionado en una tela stretch babosa y de dudosa calidad que, curiosamente, sufre un marcado desgaste justo al frente y atrás (después de la primera lavada se llena de motitas), y que, después de chapotear en la piscina, siempre se desacomoda.
El leopardo salvaje es probablemente el favorito de los body builders de frasco, esos que le deben sus falsos músculos a las pastillas y esteroides y no al ejercicio real. El estilo cebra, el tigre de bengala, el jirafa y, por supuesto, el print de leopardo son, de lejos, los más populares en una amplia gama de colores en la que el dorado es rey.
Aprovecho para lanzar una campaña contundente en contra del uso y el abuso de esta prenda. La opción del "No a la tanga narizona" debería incluirse en el referendo. Calabozo y multas serían el castigo mínimo para quienes crean que la narizona es sexy. Todas las tangas masculinas narizonas deberían ser quemadas o fumigadas con glifosato. Y que llegue pronto el día en que veamos las playas y piscinas libres de estos esperpentos, y de esos papichulos de vereda que las exhiben con orgullo sin darse cuenta del terrible mal que le hacen a la humanidad y a ellos mismos.

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