Cuando Ana Bolena Chamie empezó a estudiar Derecho en la Javeriana la tenía muy clara: cualquier cosa en la que fuera a trabajar, tendría que ser ayudando a la gente. Y encontró el trabajo perfecto. Hace un año se desempeña en el Ministerio del Interior y de Justicia, como asesora de la Dirección de Derechos Humanos. Un día típicamente laboral es bastante pesado y de algún modo uribista, aunque todavía no utilice goticas de valeriana. Se levanta a las 7:00 a.m. para hacer yoga y el resto del día (a partir de las 8:00) se la pasa trabajando, trabajando y trabajando. Su cargo le exige atender los casos de personas en riesgo; todos aquellos colombianos cuyas vidas, por diferentes motivos, peligran. Así es como muchas personas, en su gran mayoría desplazados y ciudadanos afectados por el conflicto armado, la visitan para buscar una solución que les permita vivir en paz. Mediante entrevistas que realiza los martes y los jueves, escucha a quienes requieren protección especial del Estado. El resto del tiempo —que no es poco— se la pasa respondiendo tutelas y demandas -—que tampoco son pocas—.

Por esto no tiene horario fijo de trabajo: sabe a qué horas empieza, pero no tiene ni idea a qué horas termina. Ser empleada pública significa para Ana Bolena asumir una labor de mucha responsabilidad, aunque dice que puede llegar a ser igual que para un trabajador privado, la diferencia está en que el manejo ético y moral es distinto, puesto que conoce de primera mano la realidad del país a través de las personas que la necesitan. Maneja un bajo perfil, y no nos imaginamos cómo, pues su belleza no pasa inadvertida. Algo que deben de disfrutar mucho su novio y todos los hombres que frecuentan Socorro, su bar favorito. Le encanta mucho Radiohead, aunque no tanto como Depeche Mode, grupo del cual es fanática declarada. Decidió salir en SoHo porque es muy amiga de Paola Álvarez, la culpable de que haya decidido salir, porque le pareció interesante el cuento de hacer unas fotos que evocaran una historia al mejor estilo de los años cincuenta, y porque quiere tener algo muy suyo. Desde ya nos declaramos completamente de ella, y ojalá nos amenazaran para ir como periodistas en busca de su sugestiva protección. ?

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