Lo que más le gusta es su tono de piel. Tiene 20 años, cuando estaba en noveno grado la echaron del San Mateo Apóstol y se graduó de Retos y Retos. Ahora estudia, junto a su novio (mala noticia), Diseño de Interiores en LaSalle College, y también quiere ser administradora hotelera. Lina no come carnes rojas, solo pescado y pollo. Jamás usaría una minifalda en Bogotá porque le parece lo más lobo que hay, pero confiesa que tiene archivada en su clóset una chaqueta brillante que compró en un descache de lobería. Sus ojos son cafés, pero usa unos lentes de contacto medio grises por dos razones de peso: la primera, por vanidad, y la segunda, porque sufre de una miopía extrema. No importa, se le perdona, al fin y al cabo lo importante es que usted tenga visión 20/20 para que la pueda ver con detenimiento y no se pierda ningún detalle de estas fotos.

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