5 modelos en un centro de reciclaje

5 modelos en un centro de reciclaje

¿Quién dijo que entre la basura no puede haber belleza? El centro de reciclaje La Alquería sirvió de escenario para que posaran estas bellas modelos, convencidas de que todo puede ser susceptible de usarse una y otra vez.


Un gran porcentaje de lo que somos puede ser descubierto en la basura. Nuestros secretos, las colillas de los cigarrillos que nadie sabe que fumamos, el empaque del litro de helado que nos comemos a escondidas. Al centro de reciclaje La Alquería de Bogotá llegan diariamente más de 17 toneladas de basura. Aquí, unos 40 recicladores se encargan de separar esta masa en grupos de diferentes materiales: lo que más llega es plástico, lo que mejor se vende es el cartón. Trabajan rápido, con precisión de hormigas y agilidad de ardillas, pero hoy el ritmo no es el mismo, porque además de los camiones de basura también llega una van con cinco modelos preparadas para posar para el lente de Diego Cadavid.

Invitamos a cinco mujeres sin implantes: Karina Guerra, Luisa Valbuena, Ángeles Delgado, Ana María Pardo y Carolina de la Torre. Llegan muy temprano al maquillaje, mientras se les explica la idea de estas fotos en un escenario desconocido para muchos y que sirve para acercarse de alguna manera al mundo de los recicladores, quienes se encargan de que un gran porcentaje de la basura que se produce en Bogotá no se vaya directo al basurero de Doña Juana.

Al recorrer el lugar en el que las modelos van a posar, algo queda claro: ser reciclador significa estar lleno de estadísticas. Javier y Orlando, dos trabajadores que ayudaron al equipo de producción desde muy temprano en el montaje de los sets, aseguran que la cerveza que más se vende es la Poker y el trago que la gente más consume es el aguardiente. De hecho, muchas empresas le pagan al centro para hacer una investigación de mercadeo: les dan un listado de productos y en el centro se encargan de hacer un conteo de cuántos envases les llega de ese producto. Cadavid trabaja rápido y contra la lluvia, que no da tregua en el sur de la ciudad. Las modelos luchan con el frío para conseguir que las fotografías propuestas salgan adelante.

Cuando el sol ya ha desaparecido entre el cielo nublado, el centro de reciclaje queda casi vacío, las modelos corren a ponerse toda la ropa que puedan encima para quitarse el frío de los huesos mientras Cadavid y sus colaboradores recogen sus equipos. Mañana empieza otro día, los 40 recicladores llegarán de nuevo a hacer que lo que nosotros desechamos vuelva a tener utilidad. Las puertas se cierran y todo queda a la espera de que, mañana, comience una nueva historia.

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