La mujer desnuda frente a los aprendices de arte. Esa fue la idea del fotógrafo Juan David Betancourt para sus fotos con Kelly Albis. Trasladó la fotografía al mundo de la pintura y representó una escena en la que muchos habríamos soñado estar presentes: él, como un discípulo, buscando capturar hasta el mínimo detalle con su cámara, a manera de pincel o carboncillo, y ella, Kelly, la prodigiosa modelo y objeto sexual de sus fotos, dando todo de sí para trastornarnos con este desnudo más que artístico. Con el propósito de realzarla y simbolizar el pedestal en el que suelen sentarse las modelos en los estudios de pintura, pero de una forma moderna y estilizada, diseñó un cubo en cuyo interior hay una luz azulosa que le da una atmósfera única al momento. Como fondo, con el fin de lograr un contraste mayor de luz y sombra, dispuso un sinfín negro y completó este sugerente escenario.

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