En Cha Cha o en Gótica siempre se encuentra una mujer que le lleva una cabeza y eso que usted se considera un tipo con una altura respetable. Esa visión que lo ha hecho regresar a esos sitios, incluso los martes, responde al nombre de Luisa Ayala. Tiene usualmente un vaso de vodka en la mano y si está en tacones es prácticamente inalcanzable (haga cuentas, mide 1,80 centímetros) y hasta hace un año no la habría podido ver acodada en la barra o bailando. Luisa acaba de cumplir la mayoría de edad. Sin embargo, su carrera como modelo tiene ya un kilometraje respetable, tanto que le han ofrecido irse a Milán o a Miami a trabajar. Por ahora ella prefiere quedarse un tiempo más en Bogotá laborando con La Agencia aunque cada quince días viaje sin falta a Caracas. Desgraciadamente la razón no tiene que ver con su trabajo. El novio de Luisa es un italiano que reside en Caracas, un hombre que conoció hace más de un año en una sesión de fotos y que la tiene viajando al reino de Chávez a pesar de que no se desviva por su capital: "Está saturada de publicidad y se les olvidó contratar a un ingeniero civil al diseñarla. Muchas de sus calles son como embudos". Como puede ver esta alta morena tiene apreciaciones bien fundamentadas y no sólo unas largas piernas. Una razón más para tratar de verla de nuevo en algún bar. Por lo pronto váyase encariñando con estas fotos.

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