Supongamos que usted tuviera la oportunidad de acercársele a María José Martínez. Lo primero que podría hacer es poner Caetano Veloso, una tablita de quesos en la sala, prepararle un virgin mary y convencerla de que cocine una lasaña de berenjenas, que es su especialidad. No se le ocurra pedírselo la primera noche y recuerde siempre que lo que la enamoró de su ex novio Martín de Francisco fue la inteligencia y el buen humor.
Ella es dulce, tiene unos ojos de mirada profunda que hipnotizan y parece estar muy tranquila todo el tiempo... peace and love. María José se goza su hermosura con la misma naturalidad con la que demuestra que es una mujer inteligente que adora la literatura (sobre todo los clásicos rusos) y que estudió publicidad y actuación. A sus veintitrés años, la protagonista de Pecados capitales se califica con un diez a la hora de rumbear, si de bailar se trata, porque no se toma ni un trago y además se acuesta temprano por cuenta de los llamados de grabación.
Le gusta escribir antes de dormirse y le hubiera encantado vivir la época de sus papás y no ésta. Su primera vez fue en una cama, pero dice que el mejor sitio para hacer el amor es un buen sofá y que una de sus fantasías sexuales es hacerlo en un avión. Aunque todavía no sabe cuál va a ser su próximo proyecto en televisión, estamos seguros de que algo muy bueno está por pasar. Consejo: si se la encuentra en un vuelo trasatlántico acuérdese de SoHo.

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