Quizás sea posible acertar un cálculo sobre su peso, 124 libras, o sobre su estatura, 1.74 metros, pero hay que conocerla, estar cerca de ella, para saber esas cosas que parecen ligeras pero que terminan armando la vida. Cosas como que el último libro que se leyó fue el de Jaime Baily, que lo que más detesta de su trabajo es hacer ?cara de ponqué? todo el día o que el mejor recuerdo que guarda de su infancia es la casa de su abuela en Cartagena, donde, cuando tenía diez años, le daba la vuelta en bicicleta a toda la construcción o se trepaba en los árboles de icaco del patio. A María José, presentadora del Canal Caracol, los hombres la tenemos guardada en ese apartado de la mente que contiene todas nuestras pasiones íntimas. Siempre queremos verla, pero verla un poquito más, arriesgar con la mirada un detalle de su cuerpo que no hayamos tenido en cuenta; imaginarlo si no es posible verlo. Es como una de esas escasas novias colectivas para una generación que la tiene siempre presente. Que siempre quisiera tenerla. Aquí la tienen.

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