Mujeres que se llamen Natalia Durán existen muchas en el mundo. Hay una que es reina en Salvador; otra, una chilena, posee un magister en ingeniería de transporte, y hasta una mexicana, que es vicepresidenta del Segundo Parlamento de Las Niñas y Los Niños (vaya uno a saber con exactitud qué es eso y cuáles son sus funciones).
Pues SoHo se enorgullece en presentarle a la verdadera y única Natalia Durán, la que importa. No acepte imitaciones. Tantas otras se llaman igual, pero ninguna es tan apetecible como la nuestra.
Apenas 22 años y tanta vida vivida. Cali la vio nacer, pero es en Bogotá donde ha hecho y deshecho. La botaron de al menos media decena de colegios; ha roto corazones y le han roto el suyo varias veces: ha salido en televisión y modelado hasta el hartazgo, tiene un grupo de música llamado Beat & Vox; dejó Londres por regresar a un viejo amor; pero lo más milagroso de todo es que ha parido a dos hermosas y saludable niñas. Y decimos milagroso porque la vida siempre es motivo de perplejidad, pero además porque parece de fábula que siga siendo, dos partos después, una mujer tan deseable.
El corazón de Natalia tiene dueño -suponemos que no le interesa saber el nombre del afortunado-, pero no se preocupe, se la prestamos por un rato. No podrá ver su corazón; esperamos que se conforme con ese cuerpo infartante que se manda. Después de ver estas fotos creemos que se dará cuenta de que tiene entre manos a una mujer única y que comenzará a importarle Natalia Durán tanto como ella nos importa a nosotros.

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