Un pent house, las luces de la ciudad a lo lejos, Verónica Orozco en bragas negras. Del otro lado usted, un sofá rojo estilo art déco y dos martinis. Ya cenaron. Usted puso su disco favorito de Miles Davis. Sabe que a ella le encanta la música, que estudió tres semestres en la Escuela Colombiana de jazz. Ella le contó todo sobre su vida y usted, todo sobre la suya. Le confesó que era muy necia, que por eso la echaron del colegio tres veces, que a los 12 años hizo su primer papel en televisión, que su primera novela fue La Madre, que ha protagonizado varias novelas, entre ellas Alicia en el país de las mercancías e Isabel me la veló, y que su vena artística es heredada: su padre y su hermana también actúan. Usted la felicitó por la forma en que cambia radicalmente de personalidad para cada papel. De rebelde, en Francisco, el Matemático, cuando representaba a Magdalena, a niña buena en La lectora. Con las dos se ganó el premio de Mejor Actriz Principal India Catalina. Ella se sonrojó y usted la siguió halagando: "Me gustó aún más tu papel en Feliz nuevo siglo, doctor Freud. Te dirigía Jorge Alí Triana, ¿No? Y ahora, me encanta el que haces como bailarina en las Noches de Luciana". Ella apenas sonríe, pero una copa más de vino rojo y se transforma en Katia, su última creación. Se sube sobre usted, le corta las palabras introduciendo sus dedos en su boca, le suelta la corbata y empieza a quitarse la ropa hasta quedar como la ve en estas fotos. Lástima. Esto no va a pasar, al menos no por el momento. El único que podría estar del otro lado de la foto es Rodrigo Triana, el director de cine y televisión, con quien vive.

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