Desde los Vedas, desde el Cantar de los Cantares, la poesía ha celebrado el deseo. Mejor dicho: el deseo ha obligado a cantar. Y como en las milenarias canciones que vertió Gabriel Zaid, esas palabras han reclamado la miel del placer. He recogido algunos de estos signos en la antología que publicará Villegas Editores de poesía erótica.

Por el cuerpo vamos al alma, o desde los ojos de la luz descendemos al oscuro pozo de lo innombrable. Allí está el coito feroz, como espadas, del que habla Idea Vilariño, la gran poeta uruguaya que dedicó a Juan Carlos Onetti sus poemas de amor. O está el blancor del agua sexual desencadenada que menciona Octavio Paz. Este brevísimo arte de amar concilia humor y lujuria, exacerbación y placidez. Mira y se tensa. Cierra los ojos e imagina. La realidad es aquel cuerpo inabrazable que se fragmenta en seno y labios, "falo el pensar y vulva la palabra".

Las palabras hacen el amor, como pedía Breton, y ellas no son un espejo donde nos reflejamos distantes. Las palabras son el propio cuento, erguido y urgido, o distendido y reconciliado. Como lo vio muy bien Pablo Neruda, tan trajinado en estos días, el tigre apasionado que destrozó pecho y cadera velará en la eternidad del recuerdo, en la llama arrasadora de la memoria, esa imagen que todavía nos estremece. Que aún arde y quema. Que hace reír y llorar a la vez.

La poesía erótica incita y a la vez petrifica. Esto fue una vez: esto será siempre. Puede lindar con la vulgaridad y la pornografía. Caer en el estereotipo manido. Pero en sus momentos más altos comunica la electricidad inexhausta de la vida. La renovación perpetua de ese sol oscuro que llevó a Marco Antonio a prescindir de la cárcel de un imperio para yacer, feliz e irresponsable, en el lecho de Cleopatra, la reina.
La gran poesía siempre encierra el germen subversivo del erotismo: el afán de restituir el Paraíso en la Tierra. Cuerpos adorados como ídolos. Cuerpos inagotables y sin fin, como el poeta mexicano Homero Aridjis lo propuso en su dilatado poema en prosa Mirándola dormir. Todo cae y se desgasta pero a la vez todo resucita. Todo exige de nuevo su veraz cumplimiento. Su desesperada ansia de sólo sentirse morir en otro cuerpo que también muere al unísono. Tú eres yo, dice la metáfora. Yo me hundo en ti para vestirme con tu piel, para naufragar en tu secreto. Algún día escribí esta petición imposible:
"Me gustas como hueles, mía,
y al abrirte deslumbrado
beso esa luz oscura. Ciego, guíame.
No sabes con cuánto gusto te disfruto, impúdica
la musa siempre está desnuda".
Arte de amar
Manuel Bandeira

Si quieres sentir la felicidad de amar, olvida
tu alma. El alma es la que arruina el amor.
Sólo en Dios ella puede encontrar
satisfacción. No en otra alma. Sólo en
Dios - o fuera del mundo. Las almas son
incomunicables. Deja a tu cuerpo
entenderse con otro cuerpo. Pues los
cuerpos se entienden, pero las almas no.
En tu aniversario
Alejandra Pizarnick

Recibe este rostro mío, mudo, mendigo.
Recibe este amor que te pido.
Recibe lo que hay en mí que eres tú.
Se miran, se presienten
Oliverio Girondo

Se miran, se presienten, se desean,
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se adormecen, se despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangulan, se aprietan se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehúyen, se evaden y se entregan.
Blanco
Octavio Paz
(Fragmento)

tú me repartes en tus partes altar el pensamiento y el cuchillo
vientre teatro de la sangre eje de los solsticios
yedra arbórea lengua tizón de frescura el firmamento es macho y hembra
temblor de tierra de tu grupa testigos los testículos solares
lluvia de tus talones en mi espalda falo el pensar y vulva la palabra
Yéndose
Erica Jong
(Fragmento)


Tu lengua rosada está en mi boca.
Habla por mí.
Amo esta enfermedad más que la vida.
Dos cuerpos
Octavio Paz
(Fragmento)


Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos olas
y la noche es océano.
Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos piedras
y la noche desierto.
Dos cuerpos frente a frente
son a veces raíces
en la noche enlazadas.
Dos cuerpos frente a frente
son a veces navajas
y la noche relámpago.
Oración
Juan Gelman

Habítame, penétrame.
Sea tu sangre una como mi sangre.
Tu boca entre a mi boca.
Tu corazón agrande el mío hasta estallar.
Desgárrame.
Caigas entera en mis entrañas.
Anden tus manos en mis manos.
Tus pies caminen en mis pies, tus pies.
Árdeme, árdeme.
Cólmeme tu dulzura.
Báñeme tu saliva el paladar.
Estés en mí como está la madera en el palito.
Que ya no puedo así, con esta sed
quemándome.
Con esta sed quemándome.
La soledad, sus cuervos, sus perros, sus pedazos.

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