Carolina tiene un hermano mellizo (tranquilo, mire ese cuerpo, imposible que sea el de un hombre, SoHo garantiza que es Carolina y no Juan Pablo) y con él ha fundado un par de empresas. Una de ellas es Mediagraph —es la gerente—, que ha hecho campañas de publicidad y mercadeo con firmas como Bavaria, Visa, Citröen y Andrés Carne de Res. Pero su compañía es también editorial. Bogotá gourmet y Cartagena amurallada son los dos primeros hijos. Ella no escribe ni toma fotos, pero está encima de todos los detalles, desde la concepción de la idea hasta que el título sale de la imprenta. Igual ocurre con Go, guía del ocio, una guía de entretenimiento y eventos de Bogotá. Ella la dirige, y tanto le metió la ficha que en la época en que la lanzó, 2005, apenas durmió dos horas al día.

Claro que eso de dormir poco no es extraño para Carolina, que también está al frente de una compañía de bienes raíces que opera principalmente en Estados Unidos, aunque ahora su proyecto principal está en Panamá. Así, lo más normal es que una jornada de trabajo tenga no menos de doce horas. El resto del tiempo lo reparte en lo que puede hacer cualquier persona: irse de paseo, a comer, estar con su familia. ¿Gimnasio? Nada de eso. No pisa uno desde hace tres años. Es simplemente afortunada y a la suerte le da una mano con visitas al bioenergético y al masajista.

Viaja mucho para escapar de la rutina y no olvida Marruecos, Ibiza, París (vivó allá un tiempo) y Aspen, Colorado, (allí se lesionó la rodilla y casi se echan a perder estas fotos). Ella cree en los ángeles, se comunica con ellos y ha asistido ya a dos seminarios sobre el tema. Desde este momento nosotros también creemos en ángeles; acabamos de ver uno.

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