A Catalina le tocó morderse la lengua para celebrar los dos goles del Nacional. Vio la final de su amado verdolaga rodeada de santafereños, incluido Yamid Amat, su jefe. Este fue el que, años atrás, la vio presentar el programa Muy masculino por Teleantioquia y quedó tan impresionado con sus dotes de presentadora que le propuso trabajar para CM&.

Catalina tiene 26 años, siete hermanos, un marido y la franja de entretenimiento y farándula en el noticiero de CM&. Cuando niña quería ser astrónoma, luego médica y al final terminó estudiando comunicación social y periodismo en la Universidad Bolivariana de Medellín. Dice que la parte favorita de su cuerpo son sus ojos porque son capaces de transmitir "cosas" sin necesidad de palabras. Cuando se le pregunta a qué celebridad quisiera conocer no elige un Brad Pitt o una Hillary Clinton, porque Catalina daría lo que fuera por mirar de frente al Dalai Lama. La peor cita de su vida fue con un niño que la invitó a salir y no decía ni una palabra. Ella fue solo para desquitarse con un novio que tenía y terminó metiéndose un autogol emocional.

Sabe que jamás se podría enamorar de un hombre que no tenga un excelente sentido del humor, y a la hora de rumbear toma vodka con jugo de mandarina o champaña. Su momento más penoso frente a las cámaras fue el día en que olvidó sus tablas de guía y tuvo que presentar a un invitado sin saberse su nombre ni su ocupación. Está pasando por un muy buen año desde el triunfo del Nacional. Las fotos que se tomó para SoHo lo demuestran.

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