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Publicado 2008-01-10

Eva Rey, hablando de sexo con Lola

Por Lola

Es española, presentadora de farándula de CM& y pronto publicará su libro Levantando polvos que promete ser una buena guía en esta materia para los hombres. Eva Rey aceptó posar para SoHo y habló con Lola, nuestra columnista de sexo.

Eva Rey, hablando de sexo con Lola.
Hace dos años, cuando tenía 27, Eva Rey empacó sus maletas y compró un tiquete de ida y vuelta para Colombia. A las dos semanas, se dio cuenta de que iba a perder el tiquete de vuelta porque ya le habían ofrecido trabajo en CM&, donde su cara se volvió famosa. Su voz, sin embargo, ya era conocida hacía rato, desde sus tiempos de corresponsal para La W. Estudió Comunicación, hizo una maestría en Periodismo Internacional en Londres y, aunque presenta la sección de farándula, su verdadera pasión es la política. Es lo suficientemente inteligente como para no comerse el cuento de lo bonita que es y enamorar a punta de opiniones agudas y un gran sentido del humor. Dentro de poco publicará su libro Levantando polvos. Eva Rey aceptó posar para SoHo y habló con Lola, nuestra columnista de sexo, sobre lo que piensa de polvos y de los hombres en general.

Lola: ¿Es cierto que tiene novio colombiano?

Eva: Sí. Hace como un año y medio.

Lola: Yo nunca he podido durar tanto con alguien. Esa supongo que es su segunda relación seria, pero tengo entendido que su primera relación seria, también con un colombiano, terminó en matrimonio, ¿no?

Eva: Sí. Me casé con un colombiano, hace un huevo de tiempo.

Lola: ¿Hace cuánto?

Eva: Yo tenía 25, o sea hace cuatro años.

Lola: Yo siempre he tenido la teoría de que los polvos se pueden clasificar, no por personas, sino por regiones y por razas. Es curioso que los dos amores de su vida hayan sido colombianos. Los colombianos son buenos polvos, son muy cariñosos, aunque hay otras nacionalidades que son más generosas, con menos tabúes. Usted qué opina, ¿son mejores polvos los españoles o los colombianos?

Eva: Yo he tenido malos polvos colombianos y malos polvos españoles y al revés. Buenos de ambas partes.

Lola: ¿Solo se ha comido españoles y colombianos?

Eva: En Londres obviamente he probado otras nacionalidades…

Lola: Pero no son solo las nacionalidades, sino las razas. Yo nunca me he acostado, por ejemplo, con un oriental. ¿Usted?

Eva: No, tampoco.

Lola: Pero sí con un negro…

Eva: Sí. Yo también. Con uno.

Lola: ¿Y era buen polvo?

Eva: Yo era muy joven, pero no me pareció. A lo mejor porque la que no estaba preparada era yo. De pronto es un polvazo y yo no me la supe gozar…

Lola: ¿Será que el asunto del tamaño en ellos no es un mito?

Eva: Sí era grande, pero como he visto uno solo en mi vida, no sabría comparar si todos son así.

Lola: En cualquier caso, el tamaño no me desvela tanto. Yo no creo que uno deba preocuparse por eso. ¿A usted le importa?

Eva: No. Para nada. Me da igual. Es en lo que menos me fijo.

Lola: Yo digo que si es chiquito, pues uno se pone encima y ya está. ¿No es así?

Eva: No lo sé. A lo mejor me han tocado normales, porque no había pensado en eso…

Lola: Es aún peor, sin embargo, cuando no se les para. Escribí de eso en mi última columna. ¿A usted le ha pasado?

Eva: La verdad, no. Ojalá no me pase… ¿Me entrará la risa?

Lola: ¿Y qué tal al revés? O sea, hay algunas veces en que las mujeres no nos venimos. ¿Será culpa de los tipos que son malos polvos?

Eva: No necesariamente. Puede ser por culpa del tipo, pero por lo general es por falta de concentración. Yo creo que debemos desechar todos los tabúes que tenemos en la cabeza y disfrutar el sexo como ellos hacen.

Lola: Claro, pero es que hay cosas que ellos no saben hacer con nosotras. Por ejemplo, hay tipos que ni siquiera saben qué es el juego antes de tirar y eso es necesario, ¿no?

Eva: Sí. A los hombres se les olvida que a nosotras nos cuesta mucho más ponernos a tono. Ellos con un mete y saca ya se vinieron. Se olvidan de que necesitamos un poco más. Caricias, susurros, besos ardientes antes de llegar a la penetración. Incluso, si el tipo se atreve, un striptease antes de empezar nos pone…

Lola: Hay cosas que nos calientan mucho, es cierto. Pero hay cosas que nos desesperan de un tipo cuando está tirando. A mí enseguida me aburre si me pregunta si ya me vine…

Eva: El hombre no debe hablar mucho tirando, ¡Dios! Esos que mientras te lo hacen van transmitiendo todo como si estuvieran en un partido de fútbol…

Lola: ¿Ha estado con mujeres?

Eva: No. La verdad no me llama la atención. A uno le puede cambiar la vida en cualquier momento, pero en realidad no creo que pase. A mí no me atraen las mujeres. Me gusta el cuerpo de un hombre, tía.

Lola: ¿O sea que no se acostaría conmigo?

Eva: No, porque eres mujer y no me gustan las mujeres.

Lola: Entiendo. Yo sí he estado con mujeres, pero no soy gay. En algún momento uno necesita que le metan algo distinto a dos dedos. Hace falta tirar de verdad. Y a propósito, ¿cómo le dice a "tirar"?

Eva: En España se dice "follar", pero yo digo "echar un polvo".

Lola: Me ha pasado que me preguntan qué tan rápido lo debe dar uno. ¿Qué opina usted? ¿Qué tan pronto lo da?

Eva: Depende. Yo no soy de las que dicen "necesito un mes para conocerte", pero hay tipos con los que he salido y nunca lo he hecho y hay tipos que de pronto me han gustado y a la primera se los he dado.

Lola: ¿A cuántos tipos se ha comido?

Eva: No sé. Y no es porque sean muchos, pero la verdad es que ya tengo 29 y entre relación y relación uno tiene rollitos.

Lola: Claro. Incluso en medio de las relaciones uno tiene rollitos. ¿Usted siempre ha sido fiel?

Eva: No.

Lola: Yo tampoco. Es difícil, a mí me cuesta mucho trabajo la fidelidad… ¿Por qué será eso?

Eva: Es que depende del nivel de compromiso que uno tenga. Uno empieza una relación pero es que el tipo no es su novio todavía, entonces pasan cosas por ahí. Pero cuando estoy en una relación de lleno, sí soy fiel.

Lola: Muchos lectores me hablan de que les gusta ver a las mujeres con ropa interior negra, que les da miedo jugar con sadomaso. ¿Tiene fetiches, obsesiones? Digamos, ¿sadomasoquismo, disfraces, esas cosas?

Eva: No. Para nada. No me disfrazo. No tengo fetiches. Nada de eso. Normalito. Por ahora estoy muy contenta con la sexualidad así. No he tenido la necesidad de buscar nada más allá.

Lola: Bueno, pero algún juguete debe tener. Yo tengo dos vibradores. Uno es la pelotita rosada esa famosa y el otro es uno de altísima tecnología. ¿Qué juguetes sexuales usa?

Eva: Ninguno. Alguna vez tuve un consolador, pero lo usé muy poquito.

Lola: Hace un tiempo decían que no había mujer que no lo diera sino hombres que no sabían pedirlo. ¿Qué opina?

Eva: Por lo general, las mujeres ya no nos lo dejamos pedir. Ahora somos nosotras las que pedimos. Por eso es mejor que el hombre no actúe, para que no la cague. Que se deje llevar.

Lola: Hablando de eso, ¿usted cree que en Colombia hay machismo en el sexo?

Eva: Sí. El físico de la mujer tiene que estar impoluto. Los hombres, vale huevo cómo están, si están barrigones, si están calvos… Eso me saca la piedra. También que si uno lo da a la primera, es la más puta de este país, pero ellos también lo dieron a la primera y no pasó nada.

Lola: Yo estoy de acuerdo. Alguna vez escribí sobre un polvo de una noche y varios lectores me dijeron que yo era una puta… ¿En España es igual?

Eva: En España hay menos machismo. Las mujeres nos dejamos machacar menos. Tú ves que yo hablo más de lo que hago, pero aquí, si uno se sienta con una mujer de 29 años, puede haberse echado más polvos que yo y no lo dice.

Lola: Cuando una mujer es bonita, muchos piensan que se tiene que comer a un tipo igualmente bonito. A mí no me parece para nada. ¿Se fija en el físico de un hombre?

Eva: ¡Si vieras con los feos con los que he salido! Claro que me fijo, yo tengo ojos, y lo primero que veo es si el tipo está bueno… me encanta mirarle el culo.

Lola: ¿Qué personaje público le parece atractivo?

Eva: Peñalosa me parece un tipo atractivo. Samuel Moreno también me parece atractivo. Eso es porque me gustan altos y flacos. De jóvenes tuvieron que estar bien.

Lola: ¿De qué se trata su libro Levantando polvos?

Eva: El libro habla sobre cómo las mujeres deben tirar, deben levantarse a los hombres. No sé cómo explicarlo, no es tan fácil…

Lola: ¿Por qué decide escribir un libro así?

Eva: Escribí el libro como guía para que los hombres nos entiendan un poco mejor. Para que se enteren, de una vez por todas, qué es lo que nos gusta, lo que no, y cómo deben conquistarnos. Eso de: "¿cómo estás, baby, te invito a un trago", ya está pasado de moda, sobre todo en el siglo XXI, cuando las mujeres no tenemos necesidad de que nos inviten.

Lola: Claro. ¿Y qué les enseña a los hombres en el libro que ellos no sepan?

Eva: Que polvo no echado es polvo perdido y que las mujeres, al igual que los hombres, somos personas sexuales. Nos gusta el sexo y se lo damos a quien queremos y cuando queremos.

Lola: Pero yo pienso que muchas veces las mujeres somos sujetos pasivos en esto de la conquista. Si una mujer es fea, es menos fácil que tenga polvos frecuentes…

Eva: No. Las mujeres somos tan afortunadas de que los hombres piensen con lo que tienen entre pata y pata y por lo tanto que siempre tengan ganas de sexo, es muy difícil que digan que no. Sobre todo si nosotras se los pedimos. Eso los deja estupefactos porque no están acostumbrados a que se lo pidan sino a pedir.

Lola: Es cierto, no están acostumbrados a que uno se lo pida y jamás se niegan, ¿no?

Eva: Sobre todo por miedo a que no se vuelva a repetir. Recuerda que polvo no echado es polvo perdido. Lo que pasa es que para una mujer guapa siempre va a ser más fácil conseguirse un polvo… Va a poder elegir.

Lola: Tal vez esa sea la diferencia. Las mujeres somos más exigentes a la hora de ver con quién tiramos…

Eva: Somos más exigentes porque aunque nos encanta el sexo no dejamos que eso domine nuestra vida.

Lola: Me muero por leer el libro, ¿Cuándo sale?

Eva: Para la Feria del Libro en abril.

Lola: Pero ese libro tiene que ser escrito por una persona con experiencia. ¿Cuántos novios ha tenido?

Eva:¿Serios? Dos.

Lola: ¿Y no serios?

Eva: Muchos. Claro.

Lola: ¿A qué edad perdió la virginidad?

Eva: A los 18.

Lola: Huy, tarde. Yo la perdí a los 15. O antes, tal vez a los 14.

Eva: ¿De verdad? Debe ser que soy lenta para todo.
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