¿El escenario? El Parque Natural Chingaza, a dos grados centígrados, en medio de 2.000 especies vegetales, 180 especies de aves, y a 3.300 metros sobre el nivel del mar. Las cámaras y los maquillajes parecen congelarse, los dedos entumecidos del fotógrafo hacen su mejor esfuerzo, el viento helado es la constante, por momentos llueve, hay barro, las incómodas botas machitas son una necesidad. A la vez, el aire es puro, los Andes lucen vírgenes, la flora se articula a la perfección con la fauna, el musgo es largo como nunca y, de golpe, se ven venados, hay humedales, selvas y bosques montañosos. Sin mencionar la imponente laguna. Chingaza aporta el 80 por ciento del agua de Bogotá, que solo está a una hora, en carro, de este páramo.

¿La modelo? Johanna Uribe, miembro de la casa. Primero fue Modelo, en agosto del 2006, bajo el lente de Hernán Puentes. Después fue el regalo de Navidad (desempacado, toca reconocerlo) que dimos a los lectores en la portada en diciembre pasado. Ahora viene a hacer parte de nuestro selecto quinteto de aniversario. Pero si en diciembre la vimos en la costa atlántica —el Tayrona para mayor claridad— ahora el turno es para Chingaza otro parque que sobresale por su belleza.

Su trayectoria ha sido reiterada en nuestras páginas (paisa, Miss Fantasía, chica Águila, pianista, pinta, nada, patina; es fisioterapeuta, fue profesora de arte y ha modelado en Canadá, Guatemala y El Salvador) pero el origen de sus apellidos sigue siendo un misterio para nosotros: Uribe Vélez. ¿Le suena? Qué importa. No nos cansaremos de verla, nunca.

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