Las confesiones de Sandra muñoz

Las confesiones de Sandra muñoz

La actriz manizaleña, participante del reality Mundos opuestos, de RCN, quiere empezar una nueva vida. Por eso habla “por última vez” del pasado que la persigue: desde sus relaciones con narcos hasta su mención en el libro de Madame Rochy. Y de paso, nos regala unas fotos para nunca olvidarla.


¿Puedo preguntarle lo que sea?
Y yo puedo responder lo que quiera. Y desmentir muchos mitos que se han tejido a mi alrededor.

El primero: que era una niña pobrísima que vendía dulces frente a la catedral de Manizales. La historia es taquillera, ¿pero es cierta?
En realidad nunca vendí dulces. Mi mamá tenía un puesto de revistas, pero han dicho de todo.

¿Cuál es la verdad sobre su infancia?
Fue chévere. No soy la Cenicienta del siglo XXI. Éramos pobres, sí, pero de los mejorcitos del barrio: teníamos casa con televisor, nevera, plancha, radio… No puedo decir que era más feliz cuando no tenía un peso, pero era feliz.

Otro mito: que veía a Amparo Grisales en las revistas que vendía y soñaba con ser famosa, como ella.
Sí, y participé en cuanto reinado había: Miss Niña Colombia, Miss Juventud Caldas, el reinado de la palma… Un día, mi mamá vio en una revista que estaban buscando niñas para un casting en Bogotá y arrancamos.

¿Fue una especie de salto al vacío?
No, fue pensado. Y funcionó. Es que la gente no se acuerda, pero yo llegué a tener programas de lunes a lunes: Padres e hijos, Panorama, De pies a cabeza, O todos en la cama, Paraíso tropical… Y todo en cuestión de un año, porque al poco tiempo me casé, me embaracé, tuve un hijo y enviudé.

Dicen que a su primer marido lo mataron porque tenía relaciones con el narcotráfico. ¿Era mafioso?
Este es el momento en que no sé. Cuando lo conocí, él tenía 24 años, y su papá tenía demasiado dinero. Tal vez a los 19 no me importaba si era o no, si tenía o no, si lo sacaba de aquí o de allá. Además era un papacito. Me enamoré locamente.

¿Dónde lo conoció?
En un gimnasio en Cali. Y ya, nos fuimos a vivir juntos como a los diez días.
¿Y no notó ningún lujo exagerado, no vio armas en la guantera, no advirtió algo sospechoso?
No puedo decir que no ni que sí. En esa época yo no era tonta, porque nunca lo he sido, pero de pronto un poco ingenua, y decía: “¿Será o no será?" Pero nunca supe, nunca vi nada del otro mundo.

¿Qué veía entonces?
A un muchacho que andaba en su carro blindado, como muchísima gente en Cali en esa época, y que tenía sus escoltas, como los tenían empresarios, narcos, todo el mundo. Yo tenía otra cosa en mi cabeza. Qué tal uno a los 19 preguntando: “Dime, ¿de dónde lo sacas?”. Mejor no.

¿Qué le decía él que hacía?
Ganadero. De hecho ellos tenían fincas de ganado. Todo cuadraba.

¿Cuánto llevaban de casados cuando lo mataron?
Un año y medio.

¿Y cómo reaccionó al enviudar tan joven?
“¿Y ahora qué? —pensaba—. ¿Conseguiré trabajo?, ¿qué va a pasar con mi vida?”. Él era excelente padre y marido, un hombre magnífico. Estaba asustadísima: tenía al niño chiquito, había dejado mi carrera por él, no tenía mucho dinero…
¿Cómo así que no tenía dinero, no dizque era riquísimo?
No, porque ahí llega la familia y comienza: que esto es del primo, que esto del tío, que esto se debía… Entonces yo, con un dolor grandísimo, tuve que hacer un cambio de vida total.

¿Qué pasó después de su muerte?
En resumidas cuentas, me fui para Manizales, y allá me hicieron una propuesta para trabajar con Univisión. Entonces cogí a mi muchacho y arranqué para Miami.

¿Y volvieron el éxito y la fama?
El programa que yo tenía, Caliente, era el más visto de Univisión. También estuve en una comedia con Alicia Machado que se llamaba Estamos Unidos. Y hasta ella tenía un poquito de susto por mi éxito, ni siquiera dejaba que nos tomáramos fotos juntas. Después de Sofía Vergara, creo que he sido la única que he firmado contrato de exclusividad con ellos. Era de las latinas mejor pagadas, estaba a un pasito de Hollywood, pero vino lo de la visa...

¿Qué fue lo de la visa?
Los americanos dicen que yo renuncié a mi visa, pero no fue así. Eso fue una jugada muy dura.

No entiendo.
De pronto me la quitaron porque no quise servirles para lo que ellos querían.

¿Qué querían?
Que les diera información.

¿Y qué información tenía?
¿Qué información iba a tener yo? Eso fue lo que les dije. Si yo estoy con una persona o la conozco no voy a contar qué está haciendo o para dónde va. “Ah, pues estás renunciando a tu visa”, dijeron. Pues sí, prefiero mi vida y la de mi familia…

¿De qué personajes estamos hablando?
No voy a dar nombres. Y, además, qué voy a saber a cuáles de ellos tenían en mente en esos momentos.
O sea que tenía amigos que no eran los más…
Me imagino que sí.

¿Se imagina?
Sí. Por ejemplo, usted se sienta ahí y parece periodista, pero uno nunca sabe.

¿No será que se está haciendo un poquito la loca?
Nunca he sido solapada, pero si tengo una pareja, no me va a venir a contar cosas que no me interesan. Y si me las fuera a contar, le diría: “Un segundo, no me cuentes nada”. Creo que entre la gente menos sepa, más vive.

¿Qué pasó después?
Otro totazo, y me devolví a Manizales. Yo creo que cargo con un karma: las amistades que se me acercan sin yo querer.
¿Siempre sin querer?
Cuando estaba muchachita, nada me importaba, no tenía ningún problema. Además, cuando empiezas a conocer a una persona, no se te presenta contando quién es. Ya en un par de meses, cuando te puedes dar cuenta, estás enamorada y jodida.

¿De alguna manera esa “muchachita” se dejaba descrestar con ese mundo de lujos?
No, siempre he tenido un carácter muy fuerte y creo que no he tenido nada de tonta. Simplemente, ese era el tipo de personas que se me acercaba.

¿Por qué?
No sé. Tal vez porque estaba muy metida en el medio, o porque siempre he sido de pocos amigos, entonces no socializaba casi por fuera.

A usted la señalan de ser prepago…
Si ser prepago es acostarte con tu novio y que te dé plata, entonces lo soy. Pero, eso sí, todas tienen su precio.

¿Cómo así que todas tienen su precio?
Sí. No es que diga: “¿Cuánto vales: cinco, diez?” No. Lo que digo es que hasta para pedir matrimonio es con un anillo que vale plata. Este mundo es así: muchas mujeres se aguantan que sus parejas tengan dos, tres, cuatro amantes, mientras ellas puedan irse de compras, tener su cartera Louis Vuitton, viajar a París...

¿Cuál es su precio?
Como no tuve nada en mi vida y como he llegado a tener mucho, sé cuál es el balance. Yo me he enamorado de hombres que no han tenido un peso, o sea que no puedo decir que tengo tal precio económico; mi precio es que me hagan feliz. Obvio que si hay dinero, pues un éxito. Pero si no lo tiene, no importa. Porque a mí el dinero no me moja; me moja un hombre que me encante.

¿Por qué Madame Rochy la menciona en su libro?
Me imagino que dijeron: “¿En este momento de quién podemos hablar mierda?” Pues de Sandra Muñoz. Porque en esa época era la pobrecita, la que dijo que venía de abajo, entonces me la quisieron montar. En realidad no la conozco a ella ni a ninguna de las personas de las que habla. Puede ser que conociera a muchos, pero no a esos. Cuando salió el libro, ¿quién no estaba en el medio?, ¿quién no tenía un narco detrás?: yo.
¿Puede jurar que todo lo que dice el libro sobre usted es mentira?
Sí.

¿En qué andaba cuando salió?
Casada con un piloto dominicano que conocí cuando estaba en La isla de los famosos; un hombre humilde, normal.

¿Usted ya sabía de Madame Rochy?
No, no la había oído nombrar.

¿Y a una figura de ese estilo?
Me imagino. Lo que pasa es que la gente le mete mucho morbo, porque a ti normalmente quien te presenta a un hombre es un conocido. Entonces si a uno se lo presentó una amiga, ella se dedica a eso; si lo presentó un amigo, era un gay que presentaba…

¿Existen los tan famosos catálogos de prepagos VIP?
No tengo ni idea. Nunca he visto uno.
Hay que reconocer que usted nunca le ha dado la espalda al tema de sus relaciones.
Estoy en contra de la doble moral. Siempre me he ganado odios por frentera. Ahora: que tire la primera piedra una famosa de los noventa que no se haya metido con alguno de esos, porque era pan de cada día. A uno de mujer bonita le caían como abejas al panal.

¿Tuvo muchas experiencias relacionadas con eso?
Regalos, flores a las grabaciones… Cosas así, lo normal.

¿Cómo funcionaba?
Primero conseguían a alguien que la conocía: un peluquero, un diseñador… Después venía el regalo: unas flores, un anillo, un reloj, un carro…

Pero unas flores y un carro son cosas muy diferentes.
Dependía de lo buena gente que fuera el personaje.

¿Le llegaron muchos regalos de ese estilo?
Muchos no, pocos. Fue todo muy corto, porque yo conocí al papá de mi hijo casi a los siete meses de que salí a la luz pública. En ese momento no disfruté mucho del boom.

¿Le llamaba la atención que eso pasara?
Lo que pasa es que uno al principio no sabía quién era. Podía ser un político o un empresario, porque ellos también mandaban regalos, como Berlusconi.
Hay una historia que la relaciona con Luis Murcia, alias Martelo, capo del cartel de Bogotá.
Sí, ese fue mi primer novio.

¿Cuántos años tenía usted?
Como 17.

¿Y él?
Treinta y pico…

¿Cómo lo conoció?
En Manizales, de la forma más chistosa: mi mamá para ferias vendía albóndigas en un carro. Entonces él pasó un día y le compró, pasó otro día y habló un rato, después cambiamos los teléfonos y fue como tres veces a visitarme a Manizales.
¿Y con él no notó ninguna excentricidad?
Solo puedo decir que era una persona maravillosa, que compartí con él un año, que me ayudó en todos los sentidos: me prestó apartamento en Bogotá, me prestó carro, estaba pendiente de mí y de mi familia…
Cambio la pregunta: ¿Sabía o no sabía?
Supuestamente él era un empresario, se vestía muy elegante, era un señor fino, decente, diferente al narco que uno se imagina.

¿Segura que nada la hizo dudar?
Pues al principio, no. Ya cuando uno empezaba a compartir… pero ya estaba metida, ya lo quería.
¿Alguna cosa puntual que le llamó la atención?
Pues sus lujos, lo ostentoso, sus carros, sus casas… Uno dice: “¡Espérate!”.

¿Usted manda en las relaciones?
Cincuenta y cincuenta. La gente me ve y piensa que soy muy dura, pero por dentro no es así. Sí tengo carácter; si no lo tuviera, seguramente seguiría vendiendo revistas, no me habría venido a Bogotá tan joven, no me habría ido a trabajar a Estados Unidos sin hablar inglés…
Y hablando de carácter, ¿hoy traga menos entero?
Trato de procesar un poquito más las cosas. Antes era lo que sintiera y lo que pensara, ahora trato de ser un poquito más minuciosa. Dicen que uno no madura con los años sino con los daños.

¿Qué se viene ahora para usted?
Dejar el pasado atrás, aunque no sueño con él, porque nunca hice nada indebido, hice cosas... Insisto, no soy la única: en el libro de las prepago hay 50.000; que les mataron al esposo, a otras más; que les quitaron la visa, a muchísimas… Me gustaría empezar una nueva vida en Colombia. Ya no soy la niña que tuvo el ex no sé cómo o la que se ganó la mejor cola, ahora soy una mujer un poco cuerda, un poco madura, un poco inteligente… no soy la más, pero tampoco puedo hacer las tonterías de antes.
¿Cómo le explica a su hijo de 14 años todo lo que se ha dicho de usted?
Las palabras sobran, porque si él ve que mi comportamiento es diferente al que dicen por ahí, no tengo nada que explicarle. Él me conoce, sabe quién es su mamá. Que si soy, que si no, que si fui… él sabe que no soy callejera, que no tengo amigos, que trabajo. Si ha tenido alguna pregunta, me la ha hecho.

¿Qué preguntas le ha hecho?
Por ejemplo, cuando salió lo del libro, me preguntó por lo que decía.

¿Y qué le respondió?
Lo mismo: que si ser prepago es tener un novio con plata y que te dé regalos, entonces lo soy.

Circula un rumor según el cual usted es la mujer que aparece en un video erótico con el narcotraficante José Figueroa Agosto. ¿Cierto o falso?
Eso fue una relación que yo tuve con un personaje de la vida normal dominicana: papacito, joven, empresario, que no estaba escondido, que salía con mujeres hermosas… Pues resulta que tenía ese fetiche de grabar, y una vez en un allanamiento le encontraron mi video y los de otras niñas.

Pero parece que es un fetiche común, porque a Murcia, el capo del cartel de Bogotá, también le encontraron unas fotos suyas.
Sí, es verdad. Pero nada, eso ya pasó.

¿Está segura de que solo se enteró de lo que hacía Figueroa cuando lo agarraron?
Yo y todo el mundo. Nosotros ya habíamos terminado cuando supe.

No era cualquiera, le decían el Escobar del Caribe.
Si uno entra a la vida social de República Dominicana, nota que nadie se daba cuenta. Pero ya, prueba superada.
Parece que no le importara mucho.
Decir eso sería mentir: me duele, me da un poquito de vergüenza, un poquito de tristeza… Ya estoy enseñada, he pasado cosas fuertes, y por eso mi temperamento es duro. Si Dios me mandó a esto, pues lo tengo que aceptar sin enloquecerme. A pesar de todo, mi vida es maravillosa.

¿Si volviera a vivir, se metería con estos tipos con los que la han relacionado?
Primero: si volviera a vivir, le pediría a Dios nacer en Suiza, donde no hay conflictos. Número dos: le pediría nacer en cuna de oro, para no tener que meterme en cosas que no debí haberme metido.

¿Qué se le pasa hoy por la cabeza?
Que lo que tuve que sufrir ya lo sufrí, y lo que tuve que llorar ya lo lloré, entonces me queda estar tranquila y tratar de disfrutar la vida. Ya está bueno de hablar de temas del pasado.

¿De qué hay que hablar ahora?
De la nueva Sandra Muñoz, la que vuelve a Colombia, a la televisión, y se da una nueva oportunidad. Una Sandra Muñoz más serena, tranquila, madura, con ganas de trabajar y de hacer las cosas bien para que sus hijos estén orgullosos.




FOTOGRAFíA:PIZARRO
ASISTENTE DE FOTOGRAFíA:SIMÓN BOTERO
MAQUILLAJE Y PEINADO: HAMILTON LADINO

AGRADECIMIENTOS ESPECIALES: CASTILLO MARROQUíN AUTOPISTA NORTE KM.21 LA CARO.
AGRADECIMIENTOS: PRIMAVERA SHOES C.C. ATLANTIS PLAZA L-101A TEL: 6361560 / ELLIPSE C.C. EL RETIRO L-169 TEL: 3764091.
SANTA PALOMA DE VENTA EN: BC DREAMS CL. 109 N.º 17A-07 / ?LA ROPERÍA CRa. 7 N.º 54A-48.

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