Lina tiene 23 años y nació en Medellín, una tierra que no necesita demostrar que produce mujeres bonitas, pero que cada día insiste en reafirmarlo. Su rutina no es fácil. De seis a nueve de la mañana está en la Universidad María Cano, donde estudia Fisioterapia; más tarde, de doce del día a seis de la tarde, cursa Cosmetología en la Colegiatura Colombiana de Cosmetología, todo esto de lunes a viernes.

Pero cuando llega el viernes por la noche se deshace de su uniforme y se pone otro tipo de ropa, más ligera e insinuante por lo general, para ejercer como bartender de Carnival, una de las discotecas mas concurridas de su ciudad. Con espacio para 1.500 personas y abierta jueves, viernes y sábado, el lugar se caracteriza por traer a los mejores DJ nacionales y extranjeros y por abrir hasta temprano en la mañana. A las tres de la mañana, cuando termina la rumba crossover, empieza la electrónica hasta las siete.

Y en el centro de todo, desde que las puertas se abren hasta que irremediablemente se cierran, está Lina, ángel de la noche, detrás de la barra, atrayendo clientes. Mal no le va. Sabe recibir piropos y también cómo lidiar con los intensos. Nunca falta al respeto y siempre tiene una sonrisa para todos. Su método, que suena fácil pero que exige talento y práctica, le garantiza una no despreciable cantidad de dinero en propinas cada noche. A usted, verla en esta foto, no le va a costar un centavo.
 
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