María Fernanda Yepes

María Fernanda Yepes

Para apoyar a las mujeres maltratadas por sus esposos, María Fernanda Yepes aceptó quitarse la ropa y jugar a ser Eva para los lectores de SoHo. Nuestro primer desnudo social.


Empecemos por esto: en sus siete años de historia, SoHo nunca le ha pagado a ninguna de sus modelos por salir en la revista. Por eso, cuando le propusimos a María Fernanda Yepes que se desnudara, y ella habló de dinero, pensamos que nos íbamos a quedar con las ganas de verla como siempre habíamos soñado: sin ropa.

La diferencia la hizo un detalle: María Feranda nos dijo  que lo que proponía era que la revista no le diera un solo peso a ella, sino que parte del dinero que recaudáramos se lo donáramos a una fundación que protegiera a las mujeres, en especial a las cabezas de familia. Estaba muy claro: ella quería la plata para una obra social y nosotros la queríamos a ella, así que llegamos a un acuerdo: destinaríamos parte de la venta de la edición a la fundación que ella nos indicara y ella se desnudaría en portada.

Desde que María Fernanda fue portada de SoHo por primera vez (¿la recuerda, vestida de vaquera?), habíamos recibido montañas de cartas de lectores que pedían verla desnuda. Perfectamente comprensible: lo primero que uno piensa cuando ve a esta paisita es cómo se verá desnuda. Y entonces uno se imagina cómo sería quitarle la ropa… Primero la camiseta (despacito para aprovechar el momento), después las botas y la faldita… Pero, entre imaginárselo y verlo hay una gran diferencia.

María Fernanda decidió ayudar a las mujeres que son víctimas del abuso intrafamiliar y buscó, sin mucho éxito, una fundación que apoyara esta causa. Terminó convenciéndola la idea de hacer la donación a la Fundación Carla Cristina, en Medellín, que da educación y alimento a niños en edad preescolar, y les propuso a sus directivas hacer talleres con las mamás de estos niños. La idea es acabar desde la raíz los motivos por los cuales las mujeres toleran el maltrato por parte de sus esposos, y esto se hace a través de talleres en los que se les enseña a hacer manualidades para que tengan una manera de sostenerse sin depender económicamente de un hombre abusivo y charlas con psicólogos para subirles la autoestima e impulsarlas a denunciar.

Después de haber estudiado un poquito de todo (comunicación social y expresión corporal, fotografía y dirección de cine, y también teatro en Barcelona), a María Fernanda se le metió en la cabeza probar suerte en la actuación. No le importa que los medios la vayan a atacar por hacer el primer desnudo total en la portada de una revista colombiana; ella no tiene prejuicios con su cuerpo (pues sabe que a nosotros nos encanta) y considera que no lo está vendiendo pues no está ganando nada con hacer esto: todo es para la fundación (y para nuestros lectores). No por nada una de las pocas cosas que no le gustan de Colombia es la doble moral de la gente: pueden estar pasando las atrocidades más brutales, pero muchos prefieren ocuparse de criticar a una niña que se desnudó en una revista.

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