Debe ser la única persona que hoy vende millones de copias grabando jazz. Debe serlo, pero si no lo es, Diana Krall es, al menos, la dueña de un jazz tan agradable y cálido que llega a todos los oídos. ¿La democratización del jazz o una entretenida artista comercial? Quizás la Krall está lejos de exponer una propuesta ambiciosa dentro del género y se mantiene en los terrenos seguros de las piezas suaves (ahora con respaldo de big band), pero hay que decir a su favor que su voz continúa conservando el magnetismo de siempre. Para ser un canto de sirena, está muy bien entonado. Peligroso, pero envolvente.

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