A estas alturas, Madonna debe estar batiendo otro récord de ventas y listados, que es su pasión desde los ochentas. Con Confessions on a dance floor demuestra que es la número uno porque hace rato patentó la fórmula de la eterna juventud: se adapta a los tiempos haciéndonos creer que son los tiempos los que se adaptan a ella. Madonna versión discoteca setentera y ochentera en un álbum con el que vuelve a donde comenzó. Y, entonces, ¿qué sigue?

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