La Fania fue una familia y, más que una familia, un negocio, el más próspero y sabroso de todos los negocios que se aderezaron con salsa. Como sello se les debe a Johnny Pacheco y Jerry Masucci, y ellos al debe quedaron para fundarlo. La Fania y la salsa nacieron de paso y por accidente en Nueva York, pero nadie se atrevería a llamarlas gringas, so pena de que le corten una mano. Con la Fania muchos se hicieron ricos y otros, además de ricos, se hicieron cenizas, como Héctor Lavoe, Celia Cruz, Ismael Rivera, Pete 'El Conde' Rodríguez, Tito Puente, Ray Barreto… ¡mierda, van siendo más los muertos que los vivos!

Vivos los ejecutivos de Emúsica Records, la empresa que recibió el encargo de remasterizar el catálogo Fania. El esfuerzo da frutos: cada mes se están publicando en Colombia 10 nuevos-viejos títulos; vamos en 30 y la meta es lanzar (pero suavecito, para que no se partan) unos 150. En las últimas semanas se han vendido en el país 10.000 unidades y mandan la parada todos los discos de Colón y Blades, Palmieri y Lavoe, pero vienen trabajos de artistas menos vendedores, aunque no menos valiosos, como La Lupe, Lebron Brothers o Azuquita.

Bob Katz, el ingeniero que remasteriza estos álbumes sagrados (una eminencia en el tema de alterar el pasado para formatos digitales), ha jurado sobre una Biblia que lo suyo es apenas buscar brillos, resaltar voces y matizar instrumentos, pero que ni de riesgos se atrevería a sucumbir a la tentación de corregir errores sabrosos o hacer adiciones sonoras. Al gringo hay que creerle… ¿o no fue en Gringolandia donde nació la salsa?

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