Justo cuando comenzábamos a evidenciar una peligrosa sobreexposición a los rayos pornopop de Mi bombón y Tu boca, Andrés Cabas abandona la seguridad de su cabeza de playa discográfica (Cabas) para mostrarnos qué es lo que tiene en la cabeza: tiene muchos pelos en rebelión y debajo de ellos el doble de ideas. Con Contacto, y con tacto, Cabas explora de nuevo las relaciones entre la música tradicional colombiana y el rock (¿preferirán los disc jockeys que digamos pop?), ahora con la evidente libertad que permite haber tenido un primer álbum con al menos tres éxitos. Algunos de los recién horneados, incluso, parecen haber sido compuestos por la misma época de aquellos que ha trillado sin misericordia la radio, pero se presentan envueltos en una sólida producción. Cabas viene con las ganas alborotadas de cumbia, el corazón hecho una bola de bullerengue textil y el apetito sexual a la altura de serpenteantes caderas. Y rock. La mitad del disco invita a un baile que debe asumirse desde una abierta postura folclórica (ponga los brazos en cruz e imagine que está rodeado de mujeres en trance de fandango), y la otra, a una escucha juiciosa de letras y arreglos que aquí, de punta a punta, sí 'arreglan'.
Pornopop, decía Cabas; no es ahora pornopop y no es por llevarle la contraria, pero lo suyo está más cerca al matrimonio entre tradición y rock, así que hablaremos de rocklore. La flexibilidad del rocklore le permite salir bien librado de frases tan azarosas como "mi corazón va a reventar si tanto lo machucas" o "impuesto de guerra y la guerra es lo que se ha impuesto".
Contacto es tan entretenido (esa es la palabra) que, a riesgo de exponer un íntimo apuro, nos declaramos a la espera de un tercer álbum donde comprobemos qué tan finas, originales y abundantes son las cavas de Cabas..

Contacto
andrés cabas
EMI

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