Fuertemente aferrado al tropipop, que se ha convertido en un género infalible para que programen a los artistas en la radio, regresa Fonseca. Gratitud se inscribe en su estilo ya conocido y Fonseca decide que, ahora que comienza a ganar terreno afuera, no es momento de tomar grandes riesgos. Es lo que, para molestia de algunos, uno podría catalogar como "disco bonito".

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