Seguro que a usted no se le había ocurrido. A nadie. A nadie cuerdo. Pero, ¿quién dijo que Miki González es un tipo sensato? Es el responsable de casar la música afroperuana con el jazz y ahora se la juega metiéndoles electrónica a los sonidos indígenas del Perú. La próxima vez que se vaya de rumba no se sorprenda si cuando le pregunte al DJ qué está sonando, le responda que es Apuyaya o La danza del agua o Tuquito en tu puerta… es perfectamente posible y audible y, que se sepa, en Perú nadie está molesto. En un mundo en el que gran porcentaje de las fusiones que se hacen son productos de muy baja calidad, pensados abiertamente para producir más dólares que arte, no deja de llamar la atención esta propuesta de González que se adivina honesta. ¿Le parece medio cursi el título? La verdad es que Inka beats no es la gran maravilla, pero recuerde que medio Perú, sin mayores prevenciones lingüísticas, pide a la hora del almuerzo una Inka Cola bien fría, bien amarilla… puede que bien cursi, pero no menos deliciosa.

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